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jueves 21 de abril de 2016

Un homicidio provocó una batalla campal entre vecinos y policías y una casa incendiada

La víctima fatal tenía 19 años y recibió un balazo. La Policía debió intervenir para calmar los ánimos

El homicidio de un joven de 19 años, ocurrido a las 9.30 de ayer en el interior del barrio Venier, derivó horas después en una batalla campal entre vecinos y policías. Estos intentaban evitar que fueran incendiadas las casas que ocupan la familia y los parientes del supuesto homicida, que ya fue detenido. A pesar de ello, al menos una vivienda fue devorada por las llamas a las 14 de ayer y se temía que a noche corrieran la misma suerte el resto de las propiedades.

Sebastián Roberto Godoy tenía 19 años y vivía en una casa de la calle Los Cipreses (ex calle 5) del barrio Venier, en Palmira. Se ganaba la vida cuidando y lavando autos frente a la Comisaría 12 de San Martín.

Su padre, Juan Reinaldo, y sus tías, Susana y Ramona, contaban ayer que los Godoy viven hace 45 años allí y recordaron que hace un par de meses, Sebastián había sido demorado por la policía, que sospechaba que el joven tenía relación con un asalto ocurrido en el mismo Venier.

"Yo le pagué a un abogado, pero tiré la plata porque la misma persona a la que le habían robado decía que mi hijo no había sido. Lo soltaron al tercer día; pero eso, para los que viven ahí atrás (la familia de los detenidos), hizo que creyeran que era un buchón de la Policía y empezaron a perseguirlo. Incluso hace unos días nos apedrearon la casa", contó ayer Juan, todavía sin tomar plena consciencia de la muerte de Sebastián.

"Hoy (ayer) a la mañana vi pasar a dos de estos pibes por la calle y salí a decirles que pararan de perseguirlo, que éramos vecinos. Atrás mío salió mi hijo. Entonces, en vez de hablar, uno me apuntó y disparó. La bala era para mí, no para Sebastián", contó. Esa bala impactó en el costado izquierdo de la espalda del joven y le dañó los pulmones y el corazón.

Susana dijo que su sobrino "caminó unos pasos y cayó de rodillas. Lo cargaron en la camioneta de un vecino y lo llevaron al hospital Perrupato pero cuando llegó, ya estaba muerto".

Detenciones
Efectivos de la Comisaría 28 fueron los primeros policías en llegar al lugar y, más tarde, se sumarían distintas divisiones y una decena de móviles.

A media mañana, con datos de testigos y con acuerdo de los ocupantes de las viviendas, los policías ingresaron a una de las casas indicadas como propiedad de familiares y parientes de los agresores.

En una de ella, dentro de una cocina vieja, encontraron un revólver. En otra hallaron a los dos jóvenes que habrían interceptado a los Godoy un rato antes. Uno de ellos, un joven de 22 años, quedó solo demorado hasta se determine su participación, mientras que el segundo, un menor de 17, quedó detenido como presunto autor del disparo mortal.

Revuelta vecinal
"El problema del Venier es esta familia, que ocupa esos terrenos pegados a las vías desde hace unos años. Acá hay otros conflictos, pero esta gente no tiene códigos", dijo ayer un vecino.

Esa gran familia, la apodan "los Calesita". Ayer, mientras la policía esperaba para realizar una tercera requisa en otra vivienda de esa cuadra, se desató una batahola general. Una mujer, pariente de los detenidos, pasó por frente de un grupo de vecinos (todos varones jóvenes) que miraban las acciones de la Justicia.
Instantáneamente la mujer comenzó a ser apedreada.
La Policía intentó cubrirla, pero solo logró que volaran más piedras. Después los efectivos comenzaron disparar balas de goma y gas lacrimógeno.
Aún así, no pudieron evitar en una de las casas de la familia repudiada, fuera incendiada.
Incluso debieron cubrir a la dotación de bomberos que llegó para controlar el siniestro.
Durante toda la jornada hubo una gran tensión en el barrio y todos presagiaban lo mismo. "Cuando se haga de noche van a incendiarles las casas, para que se vayan del barrio".
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