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domingo 27 de marzo de 2016

Un ex datero policial sería condenado por abusador

Está acusado de atacar sexualmente a una hijastra. Este martes se sabrá si lo condenan a 16 años, como pidió el fiscal. Pese a que durante 8 años logró impunidad gracias a sus vínculos, la investigación finalmente avanzó

"¡Te voy a dar vuelta! A mí no me van a hacer nada, porque soy buchón de la policía, ¿no entendés?". Jorge A. creía que eso le alcanzaría para lograr la impunidad. Lo consiguió durante 8 años pero, finalmente, lo detuvieron. Este martes sabrá si un tribunal de San Martín lo condena a 16 años de prisión, tal como pidió el fiscal, por los abusos sexuales reiterados contra una de sus hijastras.

El juicio está finalizando. Apenas queda la lectura de sentencia para este martes, a las 8.30. Los responsables en dictarla serán los jueces Eduardo Orozco, Salvador Arnal y María Victoria Franano. El fiscal de Cámara, Oscar Sívori, ya pidió 16 años de prisión para el imputado y sus defensores eligieron abrir el abanico y le dejaron al tribunal tres alternativas: la absolución lisa y llana, la absolución por la duda o, en el peor de los casos, el mínimo de la pena, que es de 8 años.

Jorge A. –el apellido no se publica para preservar a la víctima– vivía en San Martín en el 2006. Supo tener trabajos estables, especialmente en algunos negocios de venta de neumáticos.

Después se pudo saber que también tenía varias familias distintas e hijos desparramados, algunos de los cuales se negaba a reconocer. Incluso, cuando ocurrieron los hechos que lo han llevado a juicio era concubino de dos mujeres diferentes. Una de esas mujeres es la que lo denunció y que luchó durante mucho tiempo para que la Justicia y la Policía consideraran seriamente su relato.

Fue el 10 de mayo de 2006 cuando esta mujer, acompañada de su hija de 13 años recién cumplidos, se presentó en la Comisaría 12. Todavía no estaba implementada la reforma del Código Procesal Penal y la recepción de la denuncia todavía la hacía la Policía.

La niña contó que su padre, Jorge "A", la había abusado sexualmente. Contó que todo había comenzado hacía bastante tiempo, cuando su padre se exhibía delante de ella, con acciones onanistas, mientras la obligaba a mirarlo. Contó que después comenzó a tocarla hasta que, unos días antes, la sometió.

Durante el juicio la madre de la víctima recordó que fue difícil que le tomaran la denuncia. Dijo que le dijeron que el caso era grave, que denunciar "podía volverse en mi contra" y que Jorge A. tenía muchos conocidos dentro de la fuerza.

La mujer insistió y la causa llegó al juzgado de Instrucción que presidía Ricardo Schulz.

Pero las dificultades para que la denuncia prosperara, no concluyeron allí. La mujer relató que la llamaron de distintas dependencias policiales, incluso del despacho del mismo jefe de la Distrital, para que contara lo ocurrido. Lo que decía Jorge A. era verdad. El hombre era un datero de la Policía. Y un datero que aportaba datos buenos, que por lo general concluían con allanamientos y detenciones con resultados positivos.

En el juicio este relato de la denunciante fue corroborado por varios policías que fueron citados como testigos. Ellos contaron lo mismo. Incluso dijeron recordar perfectamente a Jorge "A", pero no habían guardado en la memoria la imagen de la mujer ni tampoco el contenido de su denuncia. Ellos también definieron al imputado como un soplón muy efectivo y con el que tenían trato frecuente.

Las dilaciones le fueron muy útiles a Jorge A. que primero abandonó la casa familiar del barrio Municipal. Su concubina fue aportando datos sobre sus nuevos domicilios, para que lo detuvieran, pero no logró que la justicia reaccionara a tiempo.

Finalmente, Jorge A. se fue primero de San Martín y después de la provincia, sin dejar rastros.

Recién en 2014, cuando el pedido de captura estaba vigente en todo el país, el hombre fue capturado en el Chaco. Un incidente menor hizo que lo identificara la policía de esa provincia y que descubrieran que la Justicia de Mendoza lo buscaba (con poca convicción) desde 2006.

De Jorge A. se supo que tenía parejas e hijos por todas partes. Tres hijas con una pareja, dos varones con otra y otros dos hijos con una pareja actual. Incluso también quedó establecido que supo tener dos familias al mismo tiempo. Además, en varios de los trabajos que tuvo fue denunciado por robos.

Pero, a pesar de todo, el único delito por el que se lo juzga ahora es por el de abuso sexual de esta niña, que ahora es una joven de 25 años.

A la víctima se le realizaron dos pericias psicológicas. La primera fue efectuada en 2006, cuando se denunció el caso, y la otra fue efectuada ahora, cuando se inició el juicio.

Las dos indicaron que la víctima no miente y que su psiquis está afectada por los hechos que vivió de niña.

Un perito contratado por la defensa puso en duda estos resultados pero, según la fiscalía, no le resta credibilidad al relato de la joven.

Lo que no logró la fiscalía es corroborar que la Policía y la Justicia hayan tratado de evitar accionar en contra del imputado, que hayan entorpecido el avance de la denuncia ni que la desidia haya permitido la fuga de Jorge A.

Apenas se cuenta con el relato de la denunciante que, si bies es muy específico y que tiene nombres y apellidos bien precisos, no alcanza para promover una causa en contra de los funcionarios mencionados.

El juicio se definirá este martes, bien temprano. Tardó casi 10 años en llegarse a esta etapa. Valdrá la pena analizar los motivos.

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