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jueves 28 de julio de 2016

Un empresario fue engañado mediante un "secuestro virtual" y pagó 50 mil dólares de rescate

El delito fue sufrido por Juan José Pisano, dueño de la cadena de pinturerías "Pisano", del Gran Buenos Aires.

El dueño de una importante cadena de pinturerías de la zona oeste del Gran Buenos Aires fue engañado por delincuentes mediante el "secuestro virtual" de su hijo y pagó 50 mil dólares de rescate.

El delito fue sufrido por Juan José Pisano, dueño de la cadena "Pisano", quien tiene 79 años y actualmente se encuentra jubilado.

El hombre, que fue contactado telefónicamente por los delincuentes en su casa de la localidad de Castelar, estaba a punto de pagar un nuevo oneroso rescate, pero la maniobra fue desbaratada por una de las cajeras del banco al que se presentó por segunda vez en pocas horas a retirar dinero.

Se trata del segundo caso de secuestro extorsivo falso que se conoce en las últimas horas, ya que este miércoles se supo de una vecina de Mar del Plata fue engañada por delincuentes que le dijeron también que tenían secuestrado a su hijo y terminó despojada de 15 mil pesos y joyas.

Según la información difundida por el diario Clarín, todo se inició el lunes termprano, alrededor de las 6:00, cuando Isabel, esposa de Pisano y también de 79 años, atendió un llamado telefónico realizado por un hombre que se hizo pasar por uno de sus hijos, llamado Francisco.

El hombre, en declaraciones a un canal local, contó que la llamada duró unas cuatro horas, "hasta que abrieran los bancos o tuvieran alguna opción para sacar algo de plata".

Confundidos, los integrantes del matrimonio no optaron por llamar a sus familiares y se preocuparon por salvar la vida de su hijo, a quien los delincuentes amenazaban con matar si no recibían un rescate de cien mil dólares.

Se hizo un primer pago en la zona de la estación de Castelar de 50 mil dólares, pero las exigencias seguían al ritmo de las amenazas.

Los Pisano comenzaron a recorrer sucursales bancarias para retirar más fondos, entre los que se encontraban los que iban a ser utilizados para una operación de la mujer que no cubría la prepaga que no tienen contratada, contó Francisco.

"Ni siquiera me puedo poner en la piel de ellos de la angustia de todo este tiempo, ver qué pasaba con mi familia, conmigo", admitió el hombre.

Finalmente, fue una cajera del Banco Provincia, sucursal Castelar, la que se dio cuenta de los movimientos extraños del matrimonio y preguntó qué pasaba.

"Tienen secuestrado a mi hijo", admitió el empresario y la mujer decidió llamar a Francisco para comprobar que el hombre estaba trabajando en una de las sucursales, sano y salvo.

El caso es investigado por fiscal Javier Ghessi, de la Unidad Funcional de Instrucción número 1 de Morón.

Fuente: Noticias Argentinas

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