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domingo 17 de septiembre de 2017

Última prueba en el caso de los rugbiers acusados de abuso

Finalizó el peritaje psiquiátrico de la víctima y ahora el fiscal ratificará el sobreseimiento o seguirá la causa. Los abogados querellantes propusieron un cambio de la imputación.

La investigación que tiene a cuatro jugadores de rugby imputados por abuso sexual entró en la recta final y en breve habrá definiciones. El fiscal del caso espera la última prueba para ratificar el sobreseimiento que ya había dictado o para dar un vuelco en la causa. Los abogados de la víctima aseguran que irán hasta las últimas instancias por las pruebas que hay y hasta sugirieron un cambio de calificación.

El expediente se inició el 23 de diciembre pasado, cuando una joven de 24 años denunció en la Oficina Fiscal 15 de Carrodilla que había sufrido abusos en una fiesta privada en Chacras de Coria. El motivo del festejo –se desarrolló en la madrugada de ese día– fue que el equipo de la Unión de Rugby de Cuyo venía de consagrarse campeón en el Seven de la República el 10 de diciembre pasado, en Entre Ríos.

Todos los jugadores acusados formaron parte del plantel, y la víctima también estuvo en ese momento en esa ciudad, compitiendo en el equipo femenino de rugby de la selección mendocina. Inclusive compartieron el micro de regreso y había muy buena relación entre todos.

El lugar del festejo fue en una propiedad que puso el manager del equipo de varones (también está acusado), en un barrio privado, en donde se montó un loft y hubo barras, catering y mozos. Quienes estuvieron presentes cuentan que se tomó mucho alcohol. De hecho cuando la mujer hizo la denuncia aseguró que no recordaba nada producto de lo que había bebido.

Ella realizó la acusación judicial por comentarios que le habían hecho su hermana, sus amigas y por mensajes telefónicos con uno de los sospechosos que le decía que había estado con varios hombres.

La causa la tomó el fiscal Hernán Ríos a fin de año. En los primeros días del 2017 su par Galdo Andreoni –lo remplazó en enero– imputó a cuatro rugbiers que estuvieron en la fiesta cuyos nombres aparecieron en los mensajes. Enzo Falaschi, Ignacio Ceschín, Sebastián Vanín y Lisandro Biffi fueron acusados de abuso sexual agravado con acceso carnal y por la participación de dos o más personas. A pesar de la gravedad del delito que se les endilgó, siempre estuvieron en libertad.

A esa altura el manager, que puso la casa para el festejo, también había sido imputado de abuso simple en perjuicio de la misma víctima y por la declaración de una testigo. Se trata de José Hervida, quien le habría dicho por WhatsApp a la chica con quiénes estuvo.

Con Hernán Ríos otra vez al mando del caso, a la lista de presuntos abusadores se sumaron dos jugadores que recibieron la misma calificación, pero con el paso del tiempo fueron desvinculados del caso por falta de pruebas. Actualmente la pesquisa sigue con los mismos imputados, aunque dos están un poco más complicados. Un cotejo de ADN les dio positivo a Vanín y a Ceschín con restos de semen hallados en el vestido de la víctima.

Desde entonces hasta hoy, la causa tuvo de todo: muchas declaraciones, el sobreseimiento de los sospechosos, la orden de un juez de garantías de reabrir la investigación y hasta una denuncia de la joven por presunto maltrato del fiscal, del que pidió su apartamiento.

Última medida
Esta semana se completó la ampliación del peritaje psiquiátrico a la denunciante, la cual se realizó en 6 sesiones. Esto es clave para verificar sus dichos y se espera que los resultados lleguen a manos del fiscal en los próximos días. Fuentes judiciales aseguran que tras esto Ríos tomará la decisión final, más allá de que los abogados querellantes le pedirán que declaren los peritos que realizaron los exámenes. En caso de que se dicte otra vez el sobreseimiento, los letrados de la joven se opondrán para ir de nuevo a la Justicia de garantías, y si es necesario también a la Cámara de Apelaciones.

Cambio de imputación
Los querellantes, con Lucas Lecour a la cabeza, ya le han sugerido al fiscal que evalúe la posibilidad de una modificación en la calificación. Conscientes de que en este caso es muy complicado probar el abuso con acceso carnal, entienden que sí hay elementos para sostener un abuso simple.
Cabe recordar que en los exámenes a la mujer no se detectaron signos de resistencia y que en el hisopado vaginal no se encontró semen. Esto último puede explicarse porque el estudio se hizo 28 horas después del hecho, y las posibilidades de hallar algo existen hasta 24 horas posteriores.
Sobre la resistencia, explican que quizás no se pudo dar por el estado de inconsciencia en el que estaba la chica.

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