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viernes 11 de marzo de 2016

Tita Moreno: la verdadera dueña del prostíbulo allanado en Ciudad y su historia judicial

Se trata de la hermana de Fermina Moreno, la mujer detenida el jueves tras el allanamiento realizado en la Cuarta Sección. Una familia entera vinculada a la trata.

Las portadas de todos los medios de comunicación amanecieron este viernes con la noticia de un prostíbulo de la Cuarta Sección que fue desbaratado. En el procedimiento, además de rescatar a ocho presuntas víctimas de trata de personas, se detuvo a Fermina Moreno (66). Pero no es la primera vez que alguien de su familia está señalado por la Justicia Federal.

Fermina Moreno fue imputada por trata de personas agravado por la cantidad de personas. La mujer quedó alojada en la Unidad 32 del Servicio Penitenciario Federal y se abstuvo de declarar al momento de la formalización. Según anticiparon fuentes judiciales, su abogado defensor solicitará la prisión domiciliaria por una enfermedad que padece la mujer.

Si bien es la primera vez que se encuentra bajo la lupa judicial, la Justicia encontró rápidos antecedentes en sus familiares directos. Su hermana, Angélica Tita Moreno Muñoz (63) es la dueña de la propiedad allanada, ubicada en calle José Federico Moreno al 2165 y 2171, y en el lugar ha declarado que funciona un servicio de alojamiento en pensiones.

Sin embargo, años atrás un llamado telefónico anónimo a una la línea para denunciar trata de personas (0800-800-87282) desató una investigación en el seno de la Justicia Federal. "Hay una casa de ladrillo visto, antes era un hotel y ahora trabajan con prostitución. Las chicas se paran en la vereda y hay menores, extranjeras y entra y sale gente todo el día", relató el denunciante.

El 8 de mayo de 2014 se realizó el primer procedimiento policial en las propiedades. Tanto Tita como sus dos hijas, Micaela Vanina (39) y Lorena Anahi (42) Bontorno fueron detenidas en el procedimiento.

Estas tres personas junto a otra hija de la mujer, Paola Bontorno –se encuentra prófuga-, están señaladas como las personas que regenteaban el prostíbulo, cobrándole un alquiler y una comisión por los servicios sexuales a las mujeres que trabajaban en el lugar. Generalmente, eran colombianas o centroamericanas y de bajo poder adquisitivo.

Las hermanas y la madre detenidas fueron imputadas por trata de personas. En abril del año pasado, la Cámara Federal de Mendoza confirmó la prisión preventiva para las acusadas y trabó un embargo de sus bienes personales hasta el monto de 50 mil pesos. Meses después, lograron obtener la prisión domiciliaria y ahora se encuentran esperando el juicio oral y público que defina su futuro procesal.

Según indicaron fuentes ligadas a la familia, el esposo de Tita intentó constantemente que sus hijas no estuvieran metidas en el negocio que ejercía su madre, aunque nunca pudo lograrlo y falleció hace varios años.

Los investigadores creen que con la ausencia de Tita y sus hijas, fue Fermina Moreno quien estuvo al frente del prostíbulo durante los últimos tiempos.

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Micaela y Paola Bontorno, dos de las sindicadas.
Micaela y Paola Bontorno, dos de las sindicadas.

Relación con las drogas

En el allanamiento realizado en el 2014 fue detenido en el lugar Braulio Javier Campana Bontorno, un joven que por entonces tenía 20 años y es hijo de Paola, la única prófuga que tiene el expediente. El joven tenía en su poder un frasco con cogollos y cigarrillos de marihuana, por lo que fue procesado por violar la Ley de Estupefacientes, aunque no quedó tras las rejas. Actualmente, según refirieron fuentes ligadas al caso, tiene un local de tatuajes en una galería céntrica.

Segundo procedimiento

Minutos después del mediodía del jueves pasado, personal de la Policía Federal llegó hasta el domicilio ubicado en calle Federico Moreno e irrumpió en el lugar. Los uniformados lograron rescatar a ocho mujeres, siete de ellas de nacionalidad colombiana, que ejercían la prostitución. También se secuestró una innumerable cantidad de elementos de profilaxis y hasta un facturero donde dejaban constancias de los pagos de las mujeres. Fermina Moreno fue detenida en el operativo.

Los pesquisas sostienen que la propietaria le cobraba a las víctimas un alquiler a modo de pensión, pero también tenían cerca de 10 habitaciones donde ejercían la prostitución. Para ello, debían pagarle un canon a la dueña por cada cliente.

Si bien las víctimas manifestaron ejercer la prostitución por su propia voluntad, la Justicia contempla que es un caso de trata de personas cuando otra personas se vale económicamente de esta explotación sexual.

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