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miércoles 27 de abril de 2016

Temor y alerta general por la liberación de un violador y asesino

Pedro Américo Fernández, alias Pajita, ya cumplió la pena de 25 años de cárcel. Sus víctimas, en 1991, fueron menores. Tiene 65 años. En la zona Este se desató una alerta generalizada entre vecinos, sobre todo a través de las redes sociales

El martes 19 de abril, Pedro Américo Fernández salió del penal Almafuerte. Comenzaba su primer día en libertad después de estar preso más de 25 años. Para la Justicia, este hombre pagó su pena. Pero los vecinos de la zona donde vive desde la semana pasada, que es la misma donde cometió los crímenes por los que fue condenado, entraron en un estado de alerta general que bordea la psicosis colectiva.

A Pedro Américo Fernández no lo recuerdan por su nombre en Junín y Rivadavia. Lo recuerdan por Pajita, su apodo, y como protagonista de una de las historias más macabras de la zona Este. No es para menos. Fernández fue condenado por violar y asesinar a Daniel Romero Gavslosvsky, un niño de 14 años, abusar de otros tres y de tratar de ultrajar a un cuarto, que logró escapar milagrosamente. Los hechos sucedieron en enero de 1991, pero aún se recuerdan claramente.

Si el sistema punitivo argentino funcionara correctamente se podría suponer que después de 25 años Fernández es un hombre de 65 años capaz de reintegrarse a la vida en sociedad. Pero los vecinos desconfían de eso. Desde que se supo de su libertad, la foto del Pajita invadió las redes sociales de los usuarios de la zona. La seguridad de los niños fue el disparador.

Si bien no hay ninguna orden oficial, en Rivadavia, lugar en donde supuestamente se ha radicado el ex reo, la policía se ha puesto en alerta espontáneamente. "Esto no va a terminar bien. Hay dos posibilidades: o Fernández se manda una macana o aparece en una zanja un día de estos", dijo ayer un experimentado policía, reflejando el pensamiento general.

Pero lo cierto es que Fernández ha cumplido su condena completa y no debe someterse a ningún régimen especial. Es un hombre libre. La única diferencia con cualquier ciudadano libre de sentencias es que deberán pasar 10 años más hasta que pueda obtener un certificado de buena conducta. Mientras tanto, la condena seguirá apareciendo en su historia.

Verano del '91
Pedro Américo Pajita Fernández violó a cuatro niños en enero de 1991 y mató cruelmente a uno de ellos, Daniel Romero Gavslovsky. Los hechos fueron cometidos en la zona Este, lugar que el Pajita conocía bien ya que vivía en Rivadavia. En octubre de ese mismo año fue condenado a reclusión perpetua por la Cámara del Crimen de San Martín. Además intentó abusar de otro niño, que logró escapar. Ese muchachito, hoy adulto, permitió reconstruir la secuencia de los crímenes de acuerdo con lo que a él le tocó vivir.

Pajita Fernández es originario de Rivadavia. Vivía en el barrio El Tarrito cuando se produjeron los crímenes. En la zona se hacía pasar por técnico de fútbol y así seducía a la mayoría de los niños a los que violó, prometiéndoles que los ubicaría en algún equipo importante y que eso les aseguraría una carrera deportiva.

En el caso de Daniel, el niño que logró escapar, utilizó otro ardid. La noche del 19 de enero de 1991 se celebraba la fiesta de la Vendimia departamental en el polideportivo de Junín y Fernández contactó al chico diciéndole que lo necesitaba para vender panchos en la fiesta. El chico viajó en colectivo a Palmira, donde Pajita lo había citado, y allí lo hizo subir a una camioneta Chevrolet con cúpula en donde trasladarían los elementos para armar el puesto. Cuando estaban en el cruce de ruta 60 y carril Barriales, en lugar de dirigirse hacia Junín Fernández dobló hacia el oeste, mientras le apoyaba una mano en la pierna al niño y le decía "nos vamos a divertir".

La camioneta se detuvo en la zona de ruta 60 y Arroyo Claro. Daniel fue más rápido que su captor y salió corriendo campo traviesa.

En un momento se cruzó con una especie de colchón improvisado con trapos y nailon en donde Fernández cometía las violaciones. Esa visión del chico y su sentido de ubicación fueron determinantes dos días después, cuando el personal de Investigaciones fue guiado por el muchachito hasta allí, donde ya estaba el cadáver de Daniel Romero Gavslovsky.
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