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jueves 16 de junio de 2016

"Te vamos a meter en una bolsa negra": la revuelta en el ex COSE que pudo terminar en tragedia

"Ahora vamos a matar a todos estos culiados", vociferó el Cara Cortada, quien fue trasladado al penal junto a otros tres por intentar matar a los operadores.

"Ahora vamos a matar a todos estos culiados". Cuchillo en mano, agitando a otros internos, el Cara Cortada lideró una revuelta en la Dirección de Responsabilidad Penal Juvenil (ex COSE) el martes pasado. Oficialmente se informó como un intento de fuga, pero para la Justicia los cinco revoltosos intentaron asesinar a los operadores y ahora serán trasladados a la penitenciaría.

Si bien cerca de las 16 de esa jornada las autoridades provinciales confirmaban que había problemas en el establecimiento ubicado en el oeste de Godoy Cruz, en ese momento se hablaba de que el quinteto de jóvenes –cuatro de ellos mayores de edad- habían querido escapar quitándole las llaves a un celador.

La Justicia intervino y el fiscal departamental Juan Carlos Alessandra logró comprobar la realidad de los hechos, gracias a los aportes testimoniales y sobre todos a las cámaras de seguridad. Una situación muy violenta donde los operadores debieron luchar por su vida.

De película

Los protagonistas de la historia son Franco Cara Cortada Abrego (19), Carlos Enrique Olmedo (19), Adrián Maximiliano Bravo Cardozo (20), Marcelo Andrés Picón Cortez (19) y un menor de 17 años de edad.

Cerca de las 16, el Cara Cortada junto a Olmedo y al menor ingresaron en la cocina del sector A de máxima seguridad. Los jóvenes tomaron un cuchillo tramontina y avanzaron contra un operador que se encontraba en el lugar. "Tomátelas chupapija, es en serio, te vamos a pinchar", vociferó Abrego mientras le apoyaba el arma blanca en las costillas.

El trabajador logró zafarse y escapó corriendo por la puerta de la cocina, pese a que el muchacho sindicado como angelito de la Yaqui intentó apuñalarlo. Los revoltosos cerraron la puerta desde el lado interior y tomaron el control: "Ahora vamos a matar a todos estos culiados", se escuchó.

Alertado por el griterío, el regente de ese sector, Iván Elías, notó que los tres jóvenes iban por el advirtiéndole que "te vamos a poner de cabeza". El hombre se resguardó en su despacho y puso un escritorio detrás de la puerta. Mientras los jóvenes empujaban desde el otro lado y amenazaban con matarlo a puñaladas, el regente tomó un matafuegos y lo accionó a través de la cerradura de la puerta.

Bravo y Picón, que estaban en el comedor hasta ese momento, le pidieron a un operador que los llevara al baño. El empleado de la Dinaf los dejó encerrados con llave en el sanitario –por protocolo- pero cuando volvía se topó con el Cara Cortada y Olmedo. El primero de ellos continuaba con el cuchillo en manos, mientras que el segundo ya se había muñido con dos chuzas caseras. "Esto se pudrió, andate para afuera chupapija", le dijo el líder de la revuelta.

Luego tomó un matafuegos y comenzó a pegarle a un candado que había en la puerta del baño de operadores. En su interior había un trabajador encerrado. "No se metan porque le vamos a pinchar al operador Manuel, se lo vamos a matar", advertía el Cara Cortada a los otros asistentes que intentaban calmar la situación.

Mientras tanto, Olmedo y el menor de edad comenzaron a prender fuego un colchón en el comedor. Luego tomaron unas llaves y liberaron del baño a Bravo y Picón. Los jóvenes le dijeron al operador que estaba en el baño que lo iban a meter "en una bolsa negra".

En ese momento, las autoridades lograron reducir a los cinco revoltosos y casi de milagro la situación terminó sin heridas de consideración.

El fiscal Alessandra imputó a los jóvenes por homicidio simple en grado de tentativa y amenazas simples, aunque cada uno con distintos grados de participación. El más complicado, según reconstruyó la Justicia, es el Cara Cortada y Olmedo, quienes son considerados coautores de ese delito en dos ocasiones.

El magistrado consideró que "queda así en evidencia que la convivencia de los mismos junto a menores que se encuentran en el sector resulta absolutamente inconveniente" y solicitó que los cuatro mayores sean trasladados a la penitenciaría provincial debido a "la situación de emergencia en la que se encuentra la Dirección de Responsabilidad Penal Juvenil".

¿Quiénes son?

Los cinco internos que protagonizaron la cinematográfica revuelta se encontraban alojados en el sector de máxima seguridad y esto es por los antecedentes que los llevaron hasta el ex COSE. La historia del Cara Cortada es la más conocida: fue señalado como un soldadito de la Yaqui, la jefa narco del oeste de Godoy Cruz. Está sindicado en al menos cuatro homicidios ocurridos en la zona del Campo Papa y sus alrededores, todos bajo extrema violencia.

Adrián Bravo es uno de los acusados en el homicidio de Lucas Arias, un joven de 19 años asesinado en julio del 2014. En la madrugada, el muchacho había salido a la puerta de su casa para fumar un cigarrillo pero se cruzó en el camino de dos motociclistas que escapaban tras intentar robarle a un vecino. Arias, padre de una niña de 2 años, recibió cuatro disparos que le quitaron la vida.

El menor de 17 años esta judicializado como partícipe de la muerte de José Roberto Quispe (34), un hombre de nacionalidad boliviana que fue asesinado con un destornillador en Rivadavia en febrero de este año.

En tanto que Olmedo tiene cerca de 90 causas y ha pasado por tratamiento psiquiátricos, según informaron fuentes de la Dinaf. Por su parte, Picón está procesado como autor de un homicidio ocurrido en el interior del barrio Lihué de Guaymallén.

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