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jueves 16 de febrero de 2017

Sin barba y con un aspecto desmejorado, juzgan al "Lotocki" mendocino

Carlos Gustavo Arzuza comenzó a ser juzgado por la muerte de Roberto Del Barco, ocurrida en 2013, cuando iba a hacerle una liposucción.

Sin barba y con un aspecto desmejorado, el médico cirujano Carlos Gustavo Arzuza comenzó a ser juzgado por la muerte de Roberto Del Barco, ocurrida en 2013, cuando iba a hacerle una liposucción.

En el mismo banquillo se encuentra su socio, el cirujano Carlos Gassibe. Los dos están imputados por homicidio simple.

De camisa a cuadros, sin barba y flaco, el médico Gustavo Arzuza, de 48 años, salió del penal Boulogne Sur Mer y fue trasladado a tribunales en la mañana de este jueves.

Junto a él estaba Carlos Gassibe, cirujano plástico que fue socio de Arzuza cuando tuvieron una clínica en la calle Pedro Molina al 500, de Mendoza Capital.

En el caso de Gassibe está en libertad y ejerce como cirujano plástico de la guardia del Hospital Lagomaggiore.

Ambos están imputados por homicidio simple por la muerte de Roberto Del Barco, quien el 15 de julio de 2013 se sometió a una liposucción que nunca se realizó debido a que falleció al colocarle la anestesia.

Arzuza fue detenido el 8 de diciembre de 2016 en su clínica de calle Alem al 300, de Capital, acusado de la muerte de otra paciente, Isabel Beatriz Gattari, de 48 años.

Debido a una gangrena que tenía en su pene, estuvo internado en el pabellon penitenciario del Hospital Central, hasta que el 3 de enero fue trasladado al penal.

Los testigos
El paso de los testigos comenzó cerca de las 10 de este jueves en la Primera Cámara del Crimen, presidida por el juez Víctor Hugo Comeglio, junto con Lila Vila y Mateo Bermejo.

La primera en declarar fue Adriana Alcalá, esposa de Roberto Del Barco, quien relató que conocían a Arzuza porque sus hijas eran compañeras de colegio desde pequeñas.

La mujer sostuvo que en reuniones sociales que tenían con los padres del colegio, fue Arzuza quien le dijo a Del Barco que le sacaba la panza y podía tener "otra vida".

"Estás gordo, te operás y te vas a sentir mejor", le habría dicho Arzuza al hombre, quien según su esposa nunca antes había tenido la idea de operarse.

"Es como si fuese a sacar una muela, no te va a pasar nada", le dijo Arzuza a Del Barco y su mujer, quien sostuvo que su marido era muy temeroso en estas cosas y confió mucho en él.

Finalmente, luego de hacerse los estudios quirúrgicos, el 15 de julio de 2013 la pareja llegó a la clínica donde se haría la cirugía.

Carlos Gassibe y Gustavo Arzuza eran los únicos médicos que estaban en el lugar. Ellos se harían cargo de administrar la anestesia del paciente.

"Cerca de las 13 salió el doctor Gassibe y lo llamó para prepararlo, yo me quedé en la sala de espera. Una hora después me llamaron y me hicieron pasar para verlo. Estaba desnudo, tapado con una frazada, en una camilla, con un suero. Ahí estuvimos solos charlando un rato hasta que Arzuza se lo llevó y yo volví a la sala de espera", detalló Adriana Alcalá.

Sostuvo que el médico acusado le dijo que la cirugía demoraría cerca de 4 horas.

"Cerca de las 15 Arzuza salió del lugar, sin guardapolvo. Le pregunté como estaba mi marido y me dijo que estaba todo bien: 'Me cuesta ponerle la anestesia al gordo, tiene cuero de chancho', salió a hablar por teléfono y luego volvió a entrar", relató.

Luego llegó una mujer, quien ingresó a las instalaciones, salió un tanto nerviosa y regresó luego con elementos descartables.

"Cerca de las 16.30 o 17, salió Arzuza y esa mujer, cerró las puertas y me llamaron. Me dijo: 'El gordo se me murió, yo no quería'. Yo no lo podía creer, le dije me estás jodiendo y entré. Estaba en el mismo lugar que cuando lo despedí, en la misma camilla, le salía sangre por la boca y la nariz, yo lo sacudí, estaba morado. Me dio un ataque de nervios, le preguntaba qué había hecho y me decía: 'Nada, se me murió el gordo'".

El segundo testigo fue un anatomopatólogo del Cuerpo Médico Forense, quien analizó las muestras seleccionadas por el perito que hizo la necropsia.

De este análisis que realizó el especialista pudo determinar que Del Barco sufría de cardioesclerosis, tejido adiposo en el corazón, la cual es muy común en pacientes obesos, y que no es detectada en estudios pre quirúrgicos comunes.

Ante las preguntas del tribunal, de la querella y de los defensores, el especialista indicó que ante un paciente obeso el médico debe tener en cuenta esta posibilidad de patología para evaluar mejor cómo realizará el procedimiento quirúrgico.

El tercer testigo fue un médico anestesista quien dejó en claro todos los procedimientos médicos que deben realizarse, la necesidad de una entrevista previa con el anestesista para saber correctamente cómo será el procedimiento de cirugía y la presencia del mismo durante la operación.

Pero más en claro dejó que un médico que no es anestesista, no tiene competencia para realizar ese procedimiento sin el monitoreo correspondiente
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