policiales policiales
miércoles 24 de agosto de 2016

Sigue el misterio por la desaparición del comerciante en San Martín

Adán Honorato fue visto por última vez el domingo. Su vehículo apareció incendiado, sin cubiertas ni batería. La fiscal tiene en la mira a seis personas

"Acá te puede faltar el pan, pero balas no". Don Rivero vive al fondo de la calle Irigoyen, un camino de tierra donde las fincas tienen un combate despiadado y constante con el desierto. Aquí crecen los viñedos y unos metros más allá, yuyales impenetrables... y hay arena. "Yo tengo un FAL (Fusil Automático Liviano) que fue del Ejército. Es legal, lo tengo con todos los papeles y cada noviembre me tengo que hacer un psicofísico para poder tenerlo. Es un trastorno, pero es la única forma de sentirse seguro", cuenta.

"¿Ve ahí, donde está esa mancha negra en la tierra? Ahí apareció un Duna quemado hace unos diez días. Estaba impecable y solo le llevaron la batería. Y le cuento más: hace unas semanas, durante varias noches, un Renault 19 andaba merodeando mi casa. Primero traté de saber si necesitaban algo. A la tercera noche, se pararon a unos 50 metros y se quedaron ahí. Entonces agarré el FAL y les tiré varias veces. Se fueron a toda velocidad, con la luneta trasera hecha mierda. En algo sucio andaban, seguro".

Don Rivero ha visto las huellas de una camioneta que ingresan a una finca cerca, donde no es habitual que haya movimiento. Entonces llama a la policía. Sabe que hace 48 horas Adán Américo Coco Honorato (58) está desaparecido. Sabe que su camioneta VW Saveiro apareció incendiada no muy lejos de allí. Sabe que el hombre puede estar herido o muerto. Ahora dos efectivos de la Policía Rural lo buscan a caballo por el callejón que les ha indicado Rivero.

"Me da mucha pena este hombre. Venía por acá cada tanto, con su camionetita, vendiendo huevos. Yo le decía que no le convenía andar por acá, porque vive poca gente y hay muchos que pasan vendiendo", dice el lugareño.

La búsqueda

Mientras el helicóptero sobrevuela los distritos de Buen Orden y Alto Salvador, en las calles y carriles, mirando hacia los canales y cañaverales, hay grupos de policías y particulares revisando cada lugar posible. Los particulares son, en su gran mayoría, familiares y conocidos de Adán Américo Honorato. Se ha cortado el agua en algunos cursos y se la ha derivado hacia otros. Suponen que un canal es el sitio más apto para arrojar un cuerpo o un moribundo.

La fiscal Florencia Díaz Peralta tiene seis personas demoradas. Algunos testigos los han señalado como los que empujaban la camioneta de Honorato o estuvieron cerca de ella, cuando ya se incendiaba. Por ahora la imputación posible es la de robo, pero la funcionaria está a punto de arriesgarse a endilgarles también el homicidio, a pesar de que todavía no hay cuerpo y un abogado experimentado y mañoso podría rebatir esa acusación sin mucho esfuerzo.

Su vida
Pedro Honorato es el hermano mayor del desaparecido. "Somos seis varones y dos mujeres, y mi hermano tiene cinco hijos, ya grandes", cuenta mientras mira, buscando sin encontrar el sifón de carril Costa Canal Montecaseros y carril Norte.

Los Honorato son oriundos de La Reducción, en Rivadavia. Se radicaron en San Martín a principios de los '80. "Mi hermano –dice por el desaparecido– hacía trabajos de construcción hasta que, hace como unos tres años, se le cayó el tablón de un andamio en la cabeza y le produjo una herida grave. La mitad del cuerpo le quedó casi paralizada, y el brazo y la pierna le quedaron inútiles. Ahora está pensionado y vivía con una hermana nuestra, en una casa del barrio San Pedro. Había enviudado hace años".

Con su discapacidad a cuestas, Coco Honorato dejó la albañilería y comenzó a vender huevos por los barrios de la zona. Primero usaba su F100, pero le costaba manejarla con su único brazo sano y hace un año la cambió por una Saveiro, más liviana y ágil.

Tres veces por semana hacía un recorrido por la región, especialmente visitando algunas ferias comunitarias, que en los últimos meses se han multiplicado como alternativa de compra y venta contra la inflación.

El domingo, en horas de la siesta, el hombre cumplió con su rutina. Cargó su camioneta y fue hasta el cementerio de Buen Orden para llevar flores a su esposa y a sus padres. Después fue hasta la feria comunitaria que está al final de la calle Lavalle, la que tiene mayor movimiento. Allí fue donde se lo vio por última vez, cerca de las 19. Hay una versión que sostiene que Honorato fue abordado por un grupo de jóvenes, que pretendían quitarle su camioneta y que alguien los vio forcejeando con la víctima.

Un par de horas después la Saveiro apareció incendiada, sin ruedas y sin batería, a 2 kilómetros de la feria y cerca del barrio Los Chorizos, en Alto Salvador. En esa zona viven las seis personas que ordenó detener la fiscal. Además se encontró una gorra, que sería de Honorato y que tenía manchas de sangre.

"La verdad es que a medida que va pasando el tiempo, la esperanza de encontrarlo vivo se va alejando. Ya han pasado dos días. Es muy difícil que esté vivo. Él no se iba nunca a ninguna parte, mucho menos sin avisar", dice su hermano Pedro.

La búsqueda continúa.
Fuente:

Más Leídas