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viernes 17 de febrero de 2017

"Se me murió el gordo": el testimonio de la mujer de una de las víctimas del médico Arzuza

Adriana Alcalá, viuda de Roberto Del Barco, declaró en la Primera Cámara del Crimen donde se juzga al galeno por mala praxis y dos muertes.

El juicio a Carlos Gustavo Arzuza, el cirujano acusado de mala praxis y consecuente muerte de dos personas, dejó mucha tela por cortar, luego de su inicio este jueves en la Primera Cámara del Crimen.

La primera en declarar fue Adriana Alcalá, esposa de Roberto Del Barco, una de sus presuntas víctimas, quien relató que conocía a Arzuza porque sus hijas eran compañeras de colegio desde pequeñas.

Arzuza acusado de mala praxis por la muerte de dos de sus pacientes: Del Barco en 2013 y Beatriz Gattari a principios de diciembre pasado. El el 8 de diciembre la policía lo arrestó en su clínica clandestina en calle Alem de Ciudad, pero decidieron alojarlo en el Central debido a que perdía mucha sangre por una operación que él mismo se realizó en el pene, al injertarse piel que finalmente se infectó y le produjo la gangrena.

La mujer sostuvo que en reuniones sociales que tenían con los padres del colegio, fue Arzuza quien le ofreció a Del Barco que sacarle la "panza" para tener "otra vida".

"Estás gordo y si te operás te vas a sentir mejor", le habría dicho Arzuza al hombre, quien según su esposa nunca antes había tenido la idea de operarse.

"Es como si fuese a sacar una muela, no te va a pasar nada", le habría dicho Arzuza a Del Barco y a su mujer, quien sostuvo que su marido era muy temeroso de estas cosas pero confió en el médico.

Finalmente, luego de hacerse los estudios quirúrgicos, el 15 de julio de 2013 la pareja llegó a la clínica donde se haría la cirugía.

Carlos Gassibe y Gustavo Arzuza eran los únicos médicos que estaban en el lugar. Ellos se harían cargo de administrar la anestesia del paciente.

"Cerca de las 13 salió el doctor Gassibe y lo llamó para prepararlo. Yo me quedé en la sala de espera. Una hora después me llamaron y me hicieron pasar para verlo. Estaba desnudo, tapado con una frazada, en una camilla, con un suero. Ahí estuvimos solos charlando un rato hasta que Arzuza se lo llevó y yo volví a la sala de espera", detalló Adriana Alcalá.

Sostuvo que el médico acusado le dijo que la cirugía demoraría cerca de 4 horas.

"Cerca de las 15 Arzuza salió del lugar a hablar por teléfono, sin guardapolvo. Le pregunté cómo estaba mi marido y me dijo que estaba todo bien", dijo la mujer.

Agregó que el médico comentó: "Me cuesta ponerle la anestesia al gordo. Tiene cuero de chancho".

Luego llegó una mujer, quien ingresó a las instalaciones, salió un tanto nerviosa y regresó luego con elementos descartables.

Siempre según el relato de la testito, cerca de las 16.30 o 17, salieron Arzuza y la mujer, cerraron la puerta y la llamaron.

"El gordo se me murió. Yo no quería", le dijo el médico.

"Yo no lo podía creer. Le dije me 'estás jodiendo' y entré. Estaba en el mismo lugar que cuando lo despedí, en la misma camilla. Le salía sangre por la boca y la nariz. Yo lo sacudí. Estaba morado. Me dio un ataque de nervios, le preguntaba qué había hecho y me decía: 'Nada, se me murió el gordo'".


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