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jueves 15 de septiembre de 2016

"Se la jugaba por esta sociedad sin más que por un futuro mejor sin delincuencia y lo pagó con su vida"

Marcelo Vidal (48) le dio 6 tiros a Franco Galdame (22), después de que este asaltara a clientes de un minimercado. A los minutos le dio un infartó que acabó con su vida

"Tuve un tiroteo. En estación de servicio YPF, Volcán de Fuego, en Tupungato. Uno de los ladrones está muerto. Soy Marcelo Vidal". El mensaje de texto llegó al celular de Diario UNO a las 3.22 de ayer. No fue el único de este tipo que el ex policía federal supo enviar a la Corresponsalía del Valle de Uco, dando a conocer las novedades en materia de seguridad de su comuna. Lo hacía cada vez que detectaba movimientos raros en las calles, o informando de alguna ilegalidad con la que se encontraba en alguna de las rondas diarias de vigilancia que llevaba adelante, muchas veces por interés propio. No fue el primer mensaje, pero sí el último.

Es que exactamente una hora antes, este tupungatino que se dedicaba a tareas de seguridad privada, mató de seis disparos a Franco Nicolás Galdame García (22), más conocido como el Porteñito, de frondoso prontuario. Este joven, que fue uno de los sospechados del asesinato de la comerciante Kita Torfe (ocurrido en abril), había ingresado a robar a un minimercado, amenazando con un arma de fuego a un grupo de clientes de la estación de servicio Volcán de Fuego, y allí se tiroteó con el ex uniformado, que estaba de paso. Unas horas después, alrededor de las 7.30 y mientras le realizaban la prueba del "guante de parafina" en el cuerpo Médico Forense de Tunuyán, Vidal se descompensó y debió ser traslado al hospital Antonio Scaravelli, adonde murió producto de un paro cardiorrespiratorio.
Rudo pero bonachón. Protector y escudo del pueblo. De voz ronca y fuerte, y atento con sus vecinos a los que saludaba desde su moto o a quienes les preguntaba qué pasaba cuando notaba algo extraño. Así lo definieron muchos tupungatinos, ya que el Loco Vidal, como lo llamaban, era un personaje reconocido del departamento.

Este hombre de 48 años estaba separado y era papá de Santiago (un adolescente) y hermano mellizo de Pablo, titular de la comisaría de Vista Flores y de un miembro de la Fuerza Aérea. Había pertenecido a la Policía Federal, desempeñándose en Buenos Aires, de donde quedó desvinculado hace más de una década. Sin embargo, continuó por vocación resguardando a sus vecinos, lo que hacía a través de rondas de vigilancia por casas, comercios y empresas, muchas veces por motu proprio y sin pedir pago a cambio.

"Perseguía delincuentes y traficantes sin cobrar un peso. Se la jugaba por esta sociedad sin más que por un futuro mejor sin delincuencia. Lo pagó con su vida", escribió en su muro de Facebook Héctor Francisco Tejera, ex candidato a intendente de Tupungato por el PD y reconocido comerciante de la localidad. Como él, fueron muchos los que difundieron la noticia por las redes sociales dedicándole algunas palabras que tuvieron como denominador común los agradecimientos hacia Vidal, destacando su valentía y su buena predisposición.

"Si él podía darte una mano, te la daba. Tenía su carácter. Pero era un loco lindo. Si necesitabas algo, él ahí nomás te decía "ya te lo consigo", comentó Lourdes, quien junto con su marido había trabajado con él en reiteradas ocasiones. "Fue un justiciero", comentó también esta mujer poniendo sobre el tapete un tema que viene siendo moneda corriente en Argentina, adonde últimamente trascienden con frecuencia casos donde los ladrones son heridos de muerte por las víctimas de asaltos, lo que muchos han llamado "hacer justicia por mano propia".

El hecho
La causa que se caratuló como "robo agravado seguido de muerte" se desencadenó a las 2.20 de la mañana de ayer en la estación de servicios ubicada entre el callejón Amín y calle La Gloria. Según detallaron desde la Comisaría 20, a esa hora recibieron el aviso de lo sucedido y se dirigieron al escenario señalado, adonde se encontraron con el cuerpo de Galdame tendido en la playa de estacionamiento, a metros del drugstore donde sucedió el asalto. Según el relato de su empleado, este individuo y otro más que ofició de campana, quedándose afuera del local, buscaban asaltarlos. El fallecido había ingresado al local empuñando un revólver 32 largo con el que amenazó a dos clientes y les sustrajo un celular. El tiroteo se desencadena cuando Vidal le dio la voz de alto y comenzaron a intercambiar disparos.

El joven delincuente de 22 años sufrió heridas de gravedad, ya que recibió seis balazos: tres en el tórax, uno en la ingle y el resto en una pierna y en los brazos, propiciados por una pistola calibre 11.25, propiedad del ex policía federal. "Se está investigando porque habría otro implicado en el asalto, pero aún no hay detenidos", adelantó el comisario José Martinelli, titular del Valle de Uco, hablando de quien se quedó afuera del local.
Además comentó que se está chequeando si Vidal contaba con permiso para portar el arma con la que mató al delincuente, quien habría sido uno de los implicados en el asesinato de Torfe, por el modus operandi y que también comandó varios asaltos violentos en la zona.
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