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sábado 23 de abril de 2016

Robó una bici, le pidió perdón a su víctima y ella no quiso denunciarlo

El curioso episodio ocurrió en General Alvear durante este viernes.

General Alvear. Un episodio que puede ser calificado de curioso ocurrió aquí a partir del robo de una bicicleta.
El ladrón intentó evitar el castigo asegurándole a la víctima que le iba a devolver la bici después de hacer unos trámites. Cuando la rabia inicial de la mujer, ya mayor, se sosegó, se apiadó de él y rogó a los policías que lo perdonaran porque "Dios lo va a juzgar". Como el ladrón es un personaje conocido en el ambiente policial, los efectivos se compadecieron de la mujer que pedía clemencia, no así del ladrón, que cuenta con un amplio prontuario. Por eso lo tomaron del brazo y fue a parar al calabozo.
El llamativo hecho tuvo su inicio en una ida al supermercado. La mujer concurrió a comprar víveres a un súper en pleno centro de Alvear y cuando salió del local su bicicleta había desaparecido.
Masticando bronca recorrió los 200 metros que separaban el negocio de la seccional alvearense y realizó la denuncia del bien sustraído.
Pero cuando salió de la dependencia policial sus ojos brillaron: la bicicleta robada estaba frente a ella.
Después de hurtar la bici, el delincuente no tuvo un atisbo de vergüenza y concurrió al CDR que está pegado a la Comisaría 14 a realizar un trámite personal.
Exaltada la mujer al ver su rodado llamó a un oficial y le dijo: "Ésa es mi bici". Por supuesto, cuando el joven ladrón apareció, en una representación digna de un Martín Fierro juró y perjuró que era de su propiedad.
Entre idas y vueltas, la dama le asestó un golpe de knockout y le pidió que repitiera el número de serie que tenía grabado el cuadro, pero el muchacho no supo responderle.
Ese fue el punto de inflexión. Cuando se cayó por completo la máscara del delincuente, el joven comenzó a pedir clemencia. "Discúlpeme doñita, se la iba a devolver después de hacer unos trámite", le dijo.
Tanto insistió el hombre que la víctima dejó de lado el enojo y casi llegó a rogar que lo dejaran libre. "Pobrecito, déjenlo, Dios lo va a juzgar", dijo la dama en la puerta de la comisaría.
Los efectivos que realizaron la detención quedaron algo sorprendidos por la petición y la miraron con inocencia, sin embargo un instante después le dejaron en claro a la mujer que estaban dispuestos a cumplir con el deber porque tenían enfrente a un personaje con una variada gama de antecedentes.
Aunque se trató de un delito menor, el joven de 22 años igualmente quedó detenido hasta que la Justicia resuelva su situación procesal.

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