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martes 17 de mayo de 2016

Quedó en libertad el conductor que chocó y mató a un pequeño

El sujeto de 59 años pagó $50.000. Guiaba una Kangoo que colisionó en Guaymallén con una Suran, donde una mujer llevaba a sus mellizos al colegio. Uno murió.

Tras permanecer dos días detenido en la Comisaría 9ª de Guaymallén y luego de pagar una fianza de $50.000, este lunes recobró la libertad Luis Ghiotto (59), quien está imputado por la muerte del pequeño Jesús Manuel Negrón Romero, ocurrida el viernes pasado cuando el auto de su madre fue colisionado por la Renault Kangoo que conducía el acusado.

El tremendo choque sucedió cuando Sonia Carina Romero (43) iba conduciendo una VW Suran y llevaba a sus hijos mellizos –Jesús Manuel y Bruno (10)– al instituto Leonardo Murialdo. Jesús Manuel murió poco después por pérdida de masa encefálica. Bruno estuvo unas horas internado en le hospital Notti y luego fue dado de alta. Los restos del pequeño Manuel fueron cremados.

El grave accidente
Este desgraciado suceso que enlutó a toda la colectividad escolar y docente de Murialdo sucedió alrededor de las 13.45, cuando Romero iba hacia el instituto por la calle Murialdo.

Cuando la mujer llegó a calle España y teniendo prioridad de paso, fue embestida violentamente por la Renault Kangoo, guiada por Ghiotto quien no respetó el disco PARE, un lomo de burro y la prioridad que tenía la conductora.

El impacto fue tremendo –dijeron varios testigos a UNO– y la Suran tras arrasar con una alcantarilla de una de las cuatro esquinas, dio contra otro auto y finalmente volcó.

Esto hizo que los tres ocupantes quedaran atrapados debiendo intervenir los bomberos mientras varios vecino que salieron al escuchar el fuerte ruido y trataban por todos los medio de socorrer a las víctimas.
Los gritos desesperados de la madre de los mellizos se escuchaban a varios metros de distancia y esto hizo que todos se estremecieran.
En las aulas
La noticia llegó rápido al instituto Murialdo –quedaba a unas siete cuadras–, donde los chiquitos cursaban quinto grado y cundió una gran desazón entre los maestros, directivos y alumnos de todos los grados.
Lo peor vino después cuando se conoció la noticia que Manuel –así solían llamarlo– había dejado de existir. En ese momento, se vivieron escenas shockeantes para todos, especialmente quienes eran sus compañeros de grado.

El padre Lalo fue una pieza fundamental porque ofició una misa donde trataba por todos los medios, de contener a los chiquitos, explicándoles lo sucedido con las palabras adecuadas debido a su corta edad.
Luego hicieron otra misa en la parroquia Sagrada Familia y el sábado una vez que el Cuerpo Médico Forense entregó los restos del pequeño Manuel, se ofició otra de cuerpo presente. Las escenas aquí fueron desgarradoras.
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