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viernes 08 de julio de 2016

Prisión preventiva para los presuntos cabecillas de una banda dedicaba al robo de vehículos

La causa tiene más de una docena de imputados. Se dedicaban a sustraer rodados en la vía pública y trasladarlos a San Juan para venderlos o desguazarlos.

La Justicia confirmó la prisión preventiva para dos hombres que están acusados de integrar una organización criminal que robaba y desguazaba vehículos en Mendoza y en San Juan. Las pruebas que complican a los acusados, a poco tiempo de la llegada a un juicio oral y público.

Miguel Ángel Aiello y Roberto David Morales Herrera son de los imputados en la megacausa que instruye la fiscal de Delitos Complejos Claudia Ríos desde principios de 2015. El primero de ellos está sindicado como el líder de la banda, tiene 45 causas por robo de vehículos y cayó en febrero pasado.

Tras una minuciosa investigación que tuvo sus bases en las escuchas telefónicas realizadas a varios integrantes de la banda, la fiscal Ríos solicitó la prisión preventiva para ambos acusados y la Justicia de Garantías le dio la derecha. Sin embargo, Aiello y Morales presentaron un recurso ante la Cámara de Apelaciones en lo Criminal.

El abogado de ambos sospechosos alegó que en las grabaciones de las intervenciones telefónicas no queda en claro que Aiello y Morales son los que hablan ni que hayan tenido contacto con el resto de los encartados en la megacausa. El abogado planteó que no está demostrado que los apodos Negro o Caballo pertenezcan a Morales.

Aiello y Morales creen que se está violando el principio de inocencia ya que, excluyendo las escuchas, no hay otras pruebas que los vinculen a la causa: ni huellas dactilares o secuestro de material probatorio.

Por otro lado, el abogado pidió la libertad ya que la investigación está casi concluida y no existe riesgo de que los imputados entorpezcan las pruebas. Además afirmó que Morales se entregó por su propia voluntad, lo que desacredita el riesgo de fuga.

Desde la Cámara de Apelaciones en lo Criminal rechazaron el recurso y confirmaron la prisión preventiva para ambos imputados, quienes ahora deberán esperar tras las rejas el juicio oral y público que defina su suerte procesal.

Los magistrados determinaron que las escuchas son bastante claras: a Aiello lo tratan de Miguelito y se habla sobre un lavadero, que es un comercio ubicado a cuadras del Ministerio de Seguridad donde realizaban parte de sus operaciones los delincuentes, según sostiene la instrucción.

Por otro lado, en las grabaciones también se refiere a un tal Caballo quien fue "pinchado", es decir, que fue atrapado por la Policía. Justamente, Morales fue detenido el 6 de marzo cuando intentó sustraer el estéreo de un auto Coupe Fuego, un uniformado lo observó y lo detuvo.

"A pesar de encontrarse prácticamente reunidas la totalidad de las pruebas, la inminencia de un hipotético juicio oral y la posibilidad de purgar una eventual condena en efectivo, genera el peligro concreto de que los imputados, aprovecharían su libertad para eludir la acción de la justicia", estimaron los camaristas, teniendo en cuenta que Aiello tiene una condena anterior y Morales tres.

Cerca del juicio

Una docena de personas fueron imputadas en la megacausa que lideró la fiscal Claudia Ríos. Según sostiene la investigación, la banda se dedicaba a robar autos en la provincia para luego trasladarlos hacia San Juan y desguazarlos o venderlos.

Pero los delincuentes no hurtaban los autos estacionados en la vía pública como convencionalmente ocurre día a día en Mendoza. Tenían una ventaja. Aiello estaba a cargo de un lavadero ubicado a pocas cuadras del Ministerio de Seguridad –hoy es explotado por un nuevo dueño que nada tiene que ver con la gavilla-. Los hombres realizaban copias de las llaves de los autos que los clientes llevaban, luego los seguían y los "levantaban" fácilmente en la vía pública.

Incluso la causa se inició por el hallazgo en Godoy Cruz de dos vehículos sustraídos tras pasar por el lavadero, lo que levantó las sospechas de las autoridades.

Aiello fue uno de los últimos en caer. El 18 de febrero pasado fue atrapado cuando circulaba en un VW Voyage por la zona de Casa de Gobierno en actitud sospechosa. Las autoridades lo capturaron y encontraron que el vehículo tenía herramientas para sustraer rodados. Diez meses estuvo prófugo de la Justicia.

Uno de los imputados es Carlos Narigón Aciar, un barrabrava del Club Deportivo Maipú. El hombre de 28 años participaba de los robos. También está acusado en otro expediente por el crimen de Claudio Tyson Medina, un joven de 23 años ultimado a balazos el 15 de febrero del 2015 en el barrio Azocar.

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