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jueves 25 de febrero de 2016

"¿Por cuál hecho me van a detener?", le dijo un violador serial a la Policía

Lo condenaron por 4 violaciones, salió y volvió a abusar: cayó por un teléfono celular. El último ataque fue contra una joven de 25 años, en Flores, Buenos Aires. Ahora investigan más casos.

El hombre ya había sido condenado a 15 años de prisión por cuatro hechos de robo y abuso sexual. Mientras todavía estaba preso, fue beneficiado con un régimen de salidas transitorias que no respetó y, luego de estar un tiempo prófugo, fue recapturado. Hasta que, en enero del año pasado, terminó de cumplir la pena y salió libre. Pero no tardó demasiado en volver a delinquir: ahora fue detenido otra vez, como sospechoso de haber asaltado y violado a una joven en el barrio de Flores. Lo capturaron gracias a un teléfono celular.

El lunes último, la víctima identificó en rueda de presos al detenido, que sería el protagonista de aún más casos de similares características. Los investigadores están convencidos de que tienen frente a ellos a un posible violador serial.

"¿Por cuál hecho me van a detener?", les preguntó César Alberto Ibarra (35) a los policías de la División Delitos contra la Salud de la Policía Federal que fueron a buscarlo a una casa de la localidad de Rafael Castillo. Según contó a Clarín el fiscal Aldo de La Fuente –de la Unidad Fiscal para la Investigación de Delitos contra la Integridad Sexual y Prostitución Infantil porteña–, por ahora sólo fue arrestado por el robo y el abuso de Flores, sucedido hace nueve meses.

Aquella madrugada del 8 de junio del año pasado, una chica de 25 años estaba sola esperando el colectivo en una parada del barrio. Fue entonces que se le acercó un hombre que la amenazó. Le dijo que estaba armado y que sólo quería robarle. Pero la llevó a una plaza y allí la violó. Antes de escaparse, la dejó atada. Sin embargo, cometió un error que sellaría su suerte: se llevó el celular de la víctima y siguió usándolo durante todos estos meses con distintos chips. Nunca supo que la Policía lo estaba siguiendo y escuchando.

Los investigadores intervinieron el celular robado buscando identificar a quien lo usaba, intentando precisar dónde vivía y a qué se dedicaba. Todo los llevó a verificar que se trataba del abusador y por fin lo ubicaron en una casa de Rafael Castillo, La Matanza. "Tenía una novia y aparentemente trabajaba en la construcción. Fue escuchado en distintos momentos y por algunas de las conversaciones, pudimos saber adonde se movía y cuáles eran sus hábitos", le dijo a Clarín una fuente de la investigación.

Ibarra no solía tener conversaciones en las que se expusiera demasiado. Pero en una develó que le debían un dinero pero que no quería ir a cobrarlo "para no tener problemas con la Justicia". No hubo mucho más, ninguna mención explícita al caso de Flores. El siguiente paso fue determinar dónde estaba viviendo.

Siguiendo el rastro de las celdas de la empresa de telefonía celular que usaba, la Policía detectó que se movía mucho por Guernica, partido de Presidente Perón. Pero finalmente determinaron que estaba viviendo en casa de su padre, en Rafael Castillo. "Tras discretas tareas investigativas se llegó al domicilio, se lograron fotografiás del sospechoso y pudo establecerse que su aspecto coincidía con la descripción realizada por la última víctima", detallaron voceros policiales a Clarín.

Una vez identificado el sospechoso, su perfil encajó: se trataba de un ex recluso "que contaba con un abultado prontuario y que había recuperado la libertad pocos meses antes del hecho investigado, tras haber cumplido una condena por robo y violaciones reiteradas", agregaron los voceros.

En el año 2000, el Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) 24 porteño lo había condenado a quince años de cárcel por cuatro hechos de robos y abusos. Por entonces, él tenía apenas 20 años y también sumaba una causa por tentativa de homicidio.

Con toda esta información, De La Fuente agilizó un pedido de detención contra Ibarra. La jueza de Instrucción Silvia Nora Ramond dio la orden y se hicieron allanamientos en distintos lugares. Una vez detenido, el sospechoso fue llevado a rueda de reconocimiento. Y la víctima de Flores, sin dudar, lo identificó. La joven casi no aguanta la situación: se descompuso y se desmayó en dos oportunidades.

Los investigadores están seguros de que el acusado protagonizó otros hechos similares sucedidos para esa misma época. "Como suele hacerse se dio aviso a las distintas fiscalías para ver si existen coincidencias con otros casos. Hay indicios de que puede estar involucrado en al menos dos hechos más", aseguró De la Fuente.

"Esto reaviva la polémica eterna sobre si un violador se puede recuperar o no", agregó. "En cuanto a esta causa, el antecedente de la condena sería un agravante a la hora de juzgar este hecho. El en principio simula un robo, pero creemos que su objetivo central siempre es el abuso. Hay similitudes entre la forma en que actuó en los casos por los cuales ya fue condenado, en otros que están siendo investigados y en este de Flores", aseguró el fiscal.

Uno de los casos por los cuales Ibarra está bajo la lupa también sucedió en Flores. Una filmación lo vincularía de manera directa.

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