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viernes 08 de abril de 2016

No le supieron diagnosticar una picadura de araña, murió y ahora resarcirán a sus padres

La Justicia Civil ordenó que el Hospital Scaravelli de Tunuyán pague 500 mil pesos a los progenitores de un menor que murió en 2010.

Una importante indemnización deberá afrontar el Hospital Antonio Scaravelli, ubicado en Tunuyán, debido a la muerte de un menor de edad. Según la demanda civil que se definió en los últimos días, la Justicia determinó que los médicos no le supieron diagnosticar la picadura de una araña.

Los padres del niño serán quienes reciban una indemnización de 500 mil pesos, más intereses y costas, según lo determinó el Juzgado Civil 16, tras el hecho fatal que tuvo lugar en 2010.

El primer día de ese año comenzaron los primeros síntomas que le terminarían quitando la vida al menor. Cerca de la 1.30, el menor comenzó a sufrir fuertes dolores en su rodilla izquierda y fiebre, por lo que fue trasladado a ese efector público del Valle de Uco.

El médico de guardia le recetó un medicamento analgésico y antipirético y lo mandó de regreso a su casa. Sin embargo, los padecimientos continuaron durante la noche y a las 8 regresaron al nosocomio.

Otro médico decidió realizarle una placa radiográfica en la pierna izquierda y otra en la derecha. Mientras realizaban esos estudios, el menor comenzó a vomitar. El facultativo le indicó que debían ver al traumatólogo al día siguiente, por lo que les dijo que volvieran a su domicilio hasta entonces.

Veinticuatro horas después los progenitores volvieron al hospital con la misma preocupación: los dolores persistían. El galeno que los recibió no encontró lesiones óseas ni cutáneas, por lo que consideró que se trataba de un traumatismo indirecto de rodilla. Lo vendó, le colocó un yeso y lo mandó de regreso a su casa.

Casi como si se tratase de una pesadilla repetitiva, a las 16.30 la familia debió regresar al establecimiento ya que no sólo continuaban las dolencias sino que el menor había empezado a orinar de otro color.

La médica de guardia indicó que estaba deshidratado y que debía ser revisado por un nuevo traumatólogo. Este último no encontró lesiones pero le retiró los vendajes ya que la pierna del chico se estaba poniendo de color morado.

La profesional de la Salud realizó un examen de sangre, ante la insistencia de sus padres, y entonces detectaron una extraña anomalía. Es por eso que lo trasladaron al Hospital Notti. En ese establecimiento pediátrico quedó internado en terapia intensiva, aunque sufrió un paro cardiorrespiratorio que le terminó quitando la vida.

En la necropsia que realizó luego el Cuerpo Médico Forense (CMF) detectaron que el causante de la muerte había sido la picadura de una araña.

Los padres iniciaron una demanda contra el Hospital Scaravelli y uno de los médicos traumatólogos que lo atendió, reclamando 600 mil pesos por mala praxis.

El juez Ricardo Mirábile consideró que en "las pericias producidas los especialistas interpretan y demuestran que no se actuó en el caso tratado bajo las reglas del buen arte de saber y entender". En el expediente civil, un perito incluso cuestionó el motivo por el cual le colocaron un yeso al menor si los estudios radiográficos eran concluyentes al descartar alguna lesión ósea.

"En conclusión vemos que el error del diagnóstico y la desidia de los profesionales para atender al menor, hijo de los actores, fue de tal magnitud que esto le ocasionó la muerte, ya que debió pasar muchas horas para que a alguien se le ocurriera realizar un análisis de sangre", consideró el magistrado.

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