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lunes 09 de octubre de 2017

Mañana deciden si Julieta Silva sigue presa o queda libre

Acusada de arrollar intencionalmente al rugbier Genaro Fortunato y matarlo, tiene la audiencia de prisión preventiva

Mañana será el día decisivo para Julieta Silva, la mujer de 29 años que está presa y acusada de matar a su novio, el rugbier Genaro Fortunato, arrollándolo con su auto tras una discusión entre ambos a la salida del bar La Mona, en San Rafael, mientras él estaba tirado sobre la ruta. Será el día en que se discutirá, a las 9.30, ante el juez de Garantías Pablo Peñasco, si continúa presa o accede a la libertad, y quizá también si se trató de un asesinato o una muerte accidental.

El caso ocurrido el 10 de setiembre y que ganó las portadas de los medios locales y nacionales es muy complejo para la Justicia.

El testigo
A Julieta la incrimina el relato de un testigo presencial: el cuidacohes que esa noche nublada y lluviosa presenció cómo discutían, cómo Julieta arrancó con el auto mientras Genaro se agarraba de la ventanilla para impedirlo. Él vio cómo el joven de 25 años cayó en la ruta por el movimiento del vehículo y cómo, tras conducir unos 150 metros, Julieta Silva hizo una maniobra en "u", regresando sobre el carril en el que el joven estaba tirado, y lo arrolló con su Fiat Idea, causándole la muerte de forma instantánea.

El joven había quedado sobre el camino bajo una luminaria, que según el cuidacoches lo alumbraba y daba perfecta visibilidad. Además, aunque había llovido en el momento de la tragedia, según el testigo lloviznaba casi nada.

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Genaro Fortunato tenía 25 años y jugaba al rugby en Belgrano Rugby Club<br>
Genaro Fortunato tenía 25 años y jugaba al rugby en Belgrano Rugby Club

¿Intencional o accidental?
Este accionar de Julieta Silva motivó que la fiscal Andrea Rossi concluyera en principio que la acción de la mujer había sido intencional y que lo atropelló para provocarle la muerte.

Como había una relación sentimental entre ambos, el vínculo agrava la figura inicial de homicidio intencional y como Genaro estaba tirado en el piso sin poder levantarse, en estado de indefensión procede además otra agravante más: la alevosía, que es cuando la víctima está indefensa. Los ejemplos más comunes son cuando se asesina a alguien mientras está dormido o atado. En esos casos hay estado de indefensión y por lo tanto alevosía.

Fue por eso que la fiscalía, al acusarla de homicidio intencional, tuvo que sumar estos dos agravantes, por el vínculo y la alevosía, que en el artículo 80 del Código Penal prevén prisión perpetua.
Es decir, Julieta Silva enfrenta una acusación en su contra que en caso de condena la llevaría a una pena de 35 años de cárcel antes de recuperar la libertad.

Sin embargo, no todo está tan claro. El testimonio del cuidacoches tiene la carga de la vivencia personal de lo que él presenció, una experiencia de primera mano pero subjetiva.

En la experiencia del testigo no hay duda de lo que vio, pero la fiscalía debe probar con más que eso que Julieta Silva tuvo intención de matar.

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La imputada. Julieta Silva, quien arrolló y mató a su novio, Genaro Fortunato.
La imputada. Julieta Silva, quien arrolló y mató a su novio, Genaro Fortunato.

Y fue la propia declaración defensiva de Julieta Silva, al día siguiente de lo sucedido, la que plantó esta tremenda duda, que los jueces antes o después tendrán que develar, porque no es lo mismo condenar a alguien a prisión perpetua que a una pena de 2 a 5 años de cárcel, con posibilidad de que la cumpla en libertad por una muerte accidental.

Julieta le dijo 24 horas después a la fiscal Rossi que nunca vio a su novio Genaro y que hizo el giro en "u" y se volvió porque había quedado el teléfono celular de él dentro de su auto, por lo que decidió regresar para entregárselo. Silva claramente señala que se trató de un accidente.

En contra y a favor
Sucesos previos y posteriores a la muerte de Genaro Fortunato pueden hablar en contra o a favor de la acusada, según cómo se analicen los hechos ocurridos.

Estaría probado que Fortunato estaba al lado del vehículo cuando Silva arrancó y que la ventanilla de Julieta estaba baja. Que ella aceleró y él se agarró de la puerta para impedir que se fuera. Que corrió unos metros sin soltarse con el auto en movimiento hasta caer al piso por el desplazamiento del rodado.

Esa situación puntual podría poner a la acusada en un aprieto. ¿No vio Silva que Genaro estaba encima de ella e igual arrancó? ¿No vio que él corría a su lado y se cayó al piso mientras ella siguió adelante?

El cuidacoches afirma que cuando ella regresa, el joven estaba bajo la luminaria y se lo podía ver.

¿Nunca vio Silva que Fortunato estaba en el piso siendo que había buena iluminación según el testigo?

Ella dice que no y la defensa aduce además que no llevaba sus anteojos siendo que sufre astigmatismo, y que además llovía. El testigo, en cambio, afirma que llovía muy poco.

A favor de Silva es notorio el hecho de que en medio de una discusión con su novio su única iniciativa al parecer fue abandonar el lugar. La escena era ella queriéndose ir de allí y él intentando que no se fuera.

Se puede inferir que quien quiere irse, como es el caso de Julieta, no presenta una conducta agresiva o de ataque sino mas bien de evasión, de evitar el conflicto.

Otro dato importantísimo es que tras arrollar a Fortunato, el cuidacoches se le cruzó y haciéndole señas la frenó y ella se detuvo.

La mujer se bajó del auto, dijo al parecer que no lo había visto y se quedó en el lugar, no escapó.
Si hubiera tenido intención de matar probablemente habría huido. Una mente furiosa en pleno accionar incluso habría atropellado al cuidacoches.

Si mató intencionalmente y se frenó para aparentar un accidente estamos ante una psicópata fría y calculadora. El peritaje psiquiátrico de Silva será clave en este sentido, mucho más que sus anteojos.

Mañana el juez evaluará si le da o no la libertad y es posible, aunque no seguro, que para tomar esa decisión deba definir ante qué está: un homicidio intencional o una muerte por accidente de tránsito.
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