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jueves 20 de abril de 2017

Luego de estar prófugo 8 años fue atrapado el padre de Micaela Reina

El crimen de la niña de 11 años fue en 2007 y está impune. En 2009 su papá, Alejandro Prádenas, fue condenado por la desaparición de la menor. Luego de la sentencia escapó

Ocho años en la clandestinidad logró estar Alejandro Prádenas, prófugo de la Justicia tras ser condenado por el rapto de su propia hija, Micaela Reina (11). La niña fue violada y asesinada en 2007, y su cuerpo fue hallado en una bodega abandonada en Guaymallén. Este crimen está impune.

Prádenas fue detenido el pasado sábado –la información trascendió ayer– en la Quinta Sección, en Mendoza capital. Precisamente en Paso de los Andes y Roca el hombre fue capturado por la policía. Efectivos que patrullaban la zona lo vieron caminando y sin percatarse de quién se trataba le pidieron su identificación como en cualquier otro procedimiento.

El hombre no se resistió frente a los uniformados, que minutos después dieron cuenta de ante qué persona estaban. Cuando chequearon que tenía pedido de captura desde 2009, Prádenas fue esposado y subido a un móvil.

El hombre quedó a disposición de las autoridades judiciales, que un día después lo ubicaron en la Penitenciaría.

Alejandro Prádenas fue condenado en 2009 por la desaparición de su hija Micaela Reina. En primera instancia la sentencia fue de 6 años, pero meses después la Suprema Corte de Justicia de Mendoza revisó el fallo y elevó la pena a 15 años. A esa altura el acusado ya estaba prófugo. El fin de semana fue atrapado y se espera que ahora sí cumpla la condena impuesta.

Un caso complejo
El 11 de mayo de 2007 fue la última vez que vieron a Micaela. Su madre, Marta Reina, acusó desde un principio a Alejandro Prádenas de la desaparición de su hija.

El 17 de mayo de aquel año, cerca de las 19, el cuerpo de la niña fue encontrado en una bodega abandonada de Guaymallén. Los peritajes confirmaron que la víctima había sido abusada sexualmente y asesinada por asfixia al mismo tiempo. Su agresor le tapó la nariz y la boca mientras la violaba.

Años más tarde, el por entonces fiscal de Delitos Complejos Santiago Garay continuó la investigación y ordenó un cotejo de ADN de Ramón Duarte, padrastro de la niña, con la sangre y fluidos que habían quedado en la ropa de Micaela. El resultado dio positivo.

Duarte fue imputado por abuso sexual seguido de muerte. El hombre se quebró ante el fiscal Garay y aunque negó haber asesinado a la menor, aseguró que tuvo relaciones con ella unos días antes, cuando Marta Reina la llevó a su casa para iniciarla sexualmente, al parecer con la idea de prostituirla.

Por su parte, la acusada había negado estar casada con Duarte y aseguró que no tenía contacto con él desde hacía 20 años, pero los investigadores descubrieron que había comunicación entre ellos y que estaban casados. Por esto se sospechó que el único medio por el cual el hombre pudo acceder a la chica fue por su madre, por lo que también quedó detenida e imputada en el hecho como partícipe primaria.

Duarte y Reina llegaron a juicio en 2014, pero en noviembre de ese año la Séptima Cámara del Crimen los absolvió. El caso hasta la actualidad sigue impune, sin sospechosos ni detenidos. Ya se realizaron dos juicios y el único condenado es Prádenas, pero no por el crimen sino por la desaparición de su hija.
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