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jueves 12 de enero de 2017

Liberarían a uno de los sospechosos de asaltar y matar a un hombre en la zona Este

El hecho se produjo en 2016 en Nueva California. La víctima fue baleada al llegar a su casa. Uno de los acusados quedaría libre por falta de pruebas. Hay un joven complicado en la causa

A más de cuatro meses de un crimen que generó bronca e impotencia en la zona Este, la investigación comienza a cerrarse con suerte dispar para los acusados. La víctima fue un hombre de 51 años, que murió baleado en un intento de robo. Uno de los detenidos está complicado, mientras que el otro podría quedar libre por falta de pruebas.

Atilio Bartoluccio fue asesinado en la noche del viernes 2 de setiembre del año pasado. Cerca de las 21 el hombre llegaba a su vivienda, ubicada en Pereda y Bassi, del distrito Nueva California, en San Martín, cuando dos sujetos aparecieron y le pidieron un vaso de agua.

El hombre les dijo que esperaran un momento, pero al abrir el portón los individuos se abalanzaron contra él, demostrando sus verdaderas intenciones: asaltarlo.

Atilio atinó a defenderse y con un hierro golpeó a uno de los delincuentes, aunque la situación terminó de la peor manera: uno de ellos tomó un arma de fuego y le disparó en el pecho, herida que le causó la muerte casi de inmediato. Los malvivientes escaparon sin robar nada.

Horas después la policía recorrió la zona y aprehendió a dos jóvenes de unos 25 años, quienes tenían características físicas y prendas de vestir similares a las de los asaltantes que estuvieron en la casa de Bartoluccio. Es que la esposa y la hija del hombre salieron a la puerta al escuchar el disparo y se encontraron con la víctima tendida en el piso y con los delincuentes. Inclusive el que portaba el arma se paró ante la esposa y le apuntó, hasta que su cómplice le gritó: "Vamos, vamos". Es por esto que ellas pudieron dar algunos rasgos de los atacantes, aunque por el estado de shock que vivieron, explicaron que no podrían reconocerlos.

Un par de días después del hecho los sospechosos fueron imputados. El fiscal del caso, Martín Scatareggi, reunió elementos para acusarlos de homicidio criminis causa, que es matar para ocultar otro delito, en este caso el asalto, y que tiene pena única de prisión perpetua. El investigador decidió esa carátula, ya que está probado que no había relación entre el fallecido y los imputados como para suponer otra situación.

Entre los indicios que había para implicarlos en el hecho está el hecho de que uno de los perros de la policía que estuvieron en la escena del crimen siguió un rastro desde la casa de Atilio hasta el lugar donde detuvieron a estos dos jóvenes. Además, la huella de un calzado levantada en el hall de la vivienda coincidió con la de la zapatilla de uno de los arrestados.

Otro de los datos que los complicó es que cuando los detuvieron y les preguntaron qué hacían por allí en ese momento, ninguno supo explicarlo con certeza. Ya imputados, los dos pasaron a la penitenciaría y tras dictarles la prisión preventiva, quedaron alojados en la cárcel a la espera del avance de la investigación.

Cerca de quedar libre
Hace algunas semanas llegó el momento de una prueba clave, pero benefició a los detenidos. Policía Científica levantó en las inmediaciones de la casa de Bartoluccio una gorra y una colilla de cigarrillo de los cuales pudieron extraer material genético. Estas muestras fueron cotejadas con los sospechosos, pero dieron resultados negativos. Esta medida le permitiría a uno de los sospechosos, de apellido a Carrión, recuperar la libertad, ya que no hay pruebas concretas contra él y sólo se cuenta con indicios de presencia. Básicamente, porque fue detenido con el principal acusado.

"La detención de este hombre se caería por falta de pruebas. Su defensor ya pidió una audiencia para liberarlo", explicó una fuente judicial. Carrión saldría en libertad en los próximos días y se especula con la posibilidad de que el fiscal le imponga una fianza.

El otro está complicado
Muy distinta es la situación del otro imputado, de apellido Quiroga Vega. Una marca de calzado hallada en la escena del crimen coincidió con sus zapatillas, elemento que lo ubica en el lugar. "Esa prueba es concluyente y exclusiva", aseguraron.

Con este panorama, se espera que el fiscal Scatareggi eleve la causa a juicio en marzo o más tardar en abril, ya que se han completado todas las medidas. No habrá rueda de reconocimientos, ya que los únicos testigos –la esposa y la hija de la víctima– manifestaron que no podrían reconocer a nadie. Además, el arma homicida no fue hallada. Al hombre lo asesinaron con un revólver calibre 38.
Los abogados defensores habían solicitado profundizar otra línea investigativa, aunque los pesquisas entienden que por allí no habría avances.
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