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miércoles 25 de mayo de 2016

Le quisieron robar el auto con el niño dentro: "Llévense lo que quieran, pero dejen a mi hijo"

Una mujer fue asaltada por tres hombres encapuchados y armados cuando llegaba a su casa en la Cuarta Sección de Mendoza.

Una mujer vivió el viernes pasado una interminable odisea cuando tres delincuentes armados la asaltaron y pretendieron llevarse a su hijito en el auto que le robaron.

Este nuevo hecho de inseguridad, que no fue dado a conocer oficialmente, sucedió ese día a las 20.45, en una vivienda de la Cuarta Sección de Mendoza a la que llegaba la dueña de casa con su niño de 6 años.

Cuando se disponía a entrar su Peugeot 207 al garaje, bajo una llovizna persistente, bajó y al abrir el portón, de atrás apareció un sujeto armado y encapuchado. La joven madre, de 37 años, esposa de un médico, quedó aterrada. Sin embargo al verse apuntada alcanzó a decir: "Calma, que tengo el nene en el auto. Llévense todo lo que quieran pero dejen a mi hijo". El delincuente a pesar de esto la mantenía apuntada en la cabeza mientras el chiquito miraba aterrorizado. Por toda respuesta el maleante le dijo: "Juntá toda la plata".

En ese instante ingresó un segundo asaltante, quien la tomó por el cabello y le apuntó a la cabeza.

Luego la arrojó contra la pared, mientras su cómplice subía al Peugeot, donde estaba el niño. "En ese momento me puso el arma en la garganta mientras entraba un tercer hombre armado. Este cargó cosas en el auto pero no me quería entregar al nene, que gritaba 'no le hagan nada a mi mamá, no le hagan nada'. Yo creí que en ese momento me moría, pero todavía me faltaba lo peor", confió angustiada la mujer.

Pánico
Mientras Malevo, el ovejero alemán ladraba para entrar, al percatarse de la presencia de extraños, el primer delincuente que estaba en el auto de la familia seguía apuntando al chiquito.

El segundo cómplice comenzó a manosear a la dueña de casa, que no atinaba a nada al ver que su hijo estaba bajo una severa amenaza.

Con voz suplicante pedía una y otra vez y durante todo el tiempo que se llevaran todo pero que le entregaran a su pequeño.

La respuesta fue el silencio. El delincuente que estaba sentado al volante de su auto mantenía su posición. "El que estaba en la puerta, o sea el tercero que llegó, dio la orden de irse. En ese momento vi cómo arrancaban mi auto con mi hijo adentro. No me lo querían entregar a pasar de que yo repetía constantemente que me lo dieran. Sentí cómo se me venía encima el mundo. Allí escuché la voz del nene que le decía al asaltante 'no me lleve porque mañana es mi cumpleaños'. Ellos seguían como autómatas haciendo lo que querían. El auto salió y mientras el que me tenía apuntada con el arma me manoseaba por todas partes, pude ver a través de la ventana que había un auto gris, no sé si era un Bora o un Corsa. De repente el tercer asaltante subió a ese auto mientras el primero se iba con mi hijo".

"Allí –siguió contando la víctima del robo– escuché una voz desde el auto de los delincuentes que decía 'bajá al nene'. El conductor aceleró y luego paró. Del auto gris se bajó un ladrón. Abrió la puerta del lado de mi hijo y lo tironeó hasta hacerlo bajar en el medio de la calle, que estaba muy oscura. Yo no entendía nada. Sufrí un bloqueo que me dejó paralizada. El que estaba conmigo me ordenaba que no gritara mientras seguía manoseándome. Todo fue muy tremendo y traumático, creí que me volvía loca, no entendía nada, parecía que era una pesadilla pero en realidad me estaba sucediendo a mí".

Luego y con voz entrecortada dijo: "Apenas me soltó y escapó salí al encuentro de mi hijo, quien venía corriendo hacia mí y me abrazó fuerte. No sé qué tenían en la cabeza para hacernos algo semejante. El nene, pese a lo chiquito que es, me dijo: 'Mami llamá al 911, es la policía, para que nos ayude'".

Desidia policial
"Tengo que decir que la policía no sólo llegó media hora después del llamado argumentando que en la Comisaría Cuarta tienen sólo un móvil, sino que su comportamiento fue vergonzoso. Ni siquiera alertaron a otros móviles sobre el robo del auto. Estaban muy relajados mientras yo les decía que estuvieron a punto de secuestrar a mi hijo. Lejos de buscar a los delincuentes me hacían preguntas que no tenían sentido. Además me dijeron que acá en Mendoza no están preparados para un secuestro. No les importaba nada. Cuando llegó mi mamá le dio un ataque de presión y no quisieron llamar a una ambulancia. Mi hijito shockeado les decía 'mi abuelita se muere' y ellos como si nada. No tuvieron un poco de humanidad pese a que le conté lo que habíamos vivido. Con esta actitud, fuimos víctimas dos veces", concluyó muy apenada.

En estado de shock, el niño pide ir a la escuela para sentirse seguro
Mauricio vivió una de las experiencias más traumáticas de sus cortos 6 años. No quiere quedarse en su casa, porque tiene miedo y sufre pesadillas tras el asalto.

A su madre le dice constantemente: "Quiero ir a la escuela, porque allí hay seguridad y porque yo no quiero ser un ladrón, mami".

Pero a cuatro días de ocurrido el violento ataque, todavía tirita y no quiere escuchar a nadie hablar del tema porque ha sufrido mucho.

Se aferra a sus padres buscando refugio, quiere dormir con ellos y los somete a una serie de preguntas. El miedo sigue. Por eso llegó al punto de preguntarle a su madre: "¿Podemos comprar un policía para que nos cuide?".

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