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lunes 09 de octubre de 2017

Le dieron prisión domiciliaria al preso torturado y tatuado en Almafuerte

La Justicia accedió al beneficio tras las lesiones físicas y psicológicas que sufrió el joven de 22 años. Iniciaron el tratamiento para borrarle la tinta.

Gustavo Ariel Marín (22) fue noticia nacional en los primeros días de abril cuando fue torturado en el penal de Almafuerte por otros presos que hasta le tatuaron el rostro. La semana pasada, el joven recibió el beneficio de la prisión domiciliaria y avanza el tratamiento para borrarle las marcas del ataque.

El miércoles pasado se realizó una audiencia ante el juez de Ejecución Penal, Sebastián Sarmiento. El abogado de Marín, Ignacio Segura, se basó en el artículo 32 de la Ley 24.660 -ver aparte-. "Falló el Estado en su deber de garantizar la integridad física. El joven está enfermo, porque para la Organización Mundial de la Salud (OMS) cumple esa condición cualquier persona que tenga algún tipo de patología física o psicológica", detalló.

Segura explicó que su representado presentaba 43 lesiones entre heridas cortantes, esquimosis y tatuajes, entre otros. Además los peritajes psiquiátricos dejaron en evidencia el cuadro de estrés agudo y depresión que el reo sufre tras la tortura que recibió durante 7 horas.

El juez Sarmiento en un principio consultó al Servicio Penitenciario si existía otro lugar de alojamiento, ya que desde el ataque Marín se encontraba en la División Sanidad, donde también recibía malos tratos de su entorno. Las autoridades penitenciarias respondieron que no hay otro espacio mejor para su reclusión, por lo que el magistrado terminó accediendo a la prisión domiciliaria.

El jueves se colocó la pulsera magnética y el joven fue trasladado hasta la casa de su madre, donde continuará cumpliendo su pena -le restan aproximadamente dos años por una condena unificada por robo-.

En forma paralela, el Estado comenzó a realizarle el tratamiento para borrarle los tatuajes que sufrió en el rostro. Ya se realizó una de las sesiones de rayos láser para eliminar la tinta, aunque restan varias y son dolorosas, ya que prácticamente queman la piel.

En cuanto al expediente penal por el ataque, tres internos de Almafuerte fueron imputados y se encuentran con prisión preventiva.

La ley

El primer inciso del artículo 32 de la Ley de Ejecución de la Pena Privativa de la Libertad establece la prisión domiciliaria para el "interno enfermo cuando la privación de la libertad en el establecimiento carcelario le impida recuperarse o tratar adecuadamente su dolencia y no correspondiere su alojamiento en un establecimiento hospitalario".

Esta fue la principal arma que esgrimió el abogado Ignacio Segura y luego tomó el juez Sarmiento para otorgarle la prisión domiciliaria al joven.

También jugó a favor que ya lleva más de la mitad de su pena cumplida y restaba poco para que pueda comenzar a obtener beneficios carcelarios.

Ataque

Luego de estar dos años y medio en el complejo San Felipe, Gustavo Martín fue trasladado al penal de Almafuerte el 3 de abril pasado. A los pocos minutos, fue atacado por un grupo de internos que aparentemente lo confundieron con un integrante de la jefa narco de Godoy Cruz Sandra Jaquelina Vargas.

"Soy fiel a la Yaqui", "López", dibujos fálicos y otros garabatos le tatuaron los agresores en su rostro, cuello y pecho. Además lo golpearon, lo quemaron con cigarrillos y hasta le introdujeron objetos en su ano. La tortura duró 7 horas.



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