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miércoles 04 de mayo de 2016

La violación de una chica avivó reclamos por más seguridad

Vecinos del barrio San Cayetano de Dorrego cortaron la calle Las Cañas indignados por la delincuencia que los acecha todos los días

El lunes violaron a una adolescente de 14 años cuando bajaba del micro a las 15.30 en la esquina de Aramburu y Las Cañas en Dorrego y ayer vecinos del barrio San Cayetano (ex Alimentación) se reunieron en esa intersección de calles para reclamar justicia y seguridad.

Les exigen a las autoridades provinciales que actúen con mayor presencia policial porque están cansados de la enorme cantidad de delitos que se registran a diario en esa zona. Dicen que el área está liberada y ni las comisarías cercanas ni el Municipio realizan acciones concretas para disminuir la delincuencia.

Ayer a partir de las 17 se autoconvocaron llenos de indignación a protestar y cortar una de las calles que conducen hasta el centro comercial La Barraca. La gota que rebalsó la paciencia de todos fue enterarse de que una chica de Godoy Cruz que iba a visitar a su novio fue ultrajada por un extraño en la parada del micro a plena luz del día a sólo 70 metros de la casa adonde se dirigía.

Versiones
"Estaba acostada, durmiendo la siesta y comencé a escuchar gritos de desesperación. Pensé que le estaban robando a alguien como suele ocurrir habitualmente y en lo que demoré en cambiarme para ver qué había ocurrido ya estaba la policía afuera. Después me entero de que habían violado a una adolescente en el zanjón frente a mi casa", contó Isabel Romano (63).

El suegro de la chica atacada estuvo en la manifestación y entre lágrimas relató que el violador la venía siguiendo en el micro, que se bajaron juntos y que se le tiró encima amenazándola con un revólver. Después de agredirla se escondió en un descampado mientras que la víctima corrió llorando hasta la casa donde contó lo que le había sucedido y llamaron al 911.

"La Municipalidad vino ayer a la noche a limpiar las cañas y la vegetación que cubría la vereda y el descampado después de enterarse de lo que sucedió. Hace meses que venimos exigiendo que corten esos yuyos porque son el lugar perfecto para que los delincuentes puedan esconderse", contó una vecina que no quiso identificarse.

Según la mayoría de las opiniones, al parecer no es la primera vez que sucede un hecho de estas características en la zona. Angélica Pelaytay aseguró que la semana pasada también violaron a una chica en el barrio Petroleros, contiguo al ex Alimentación. "Ocurrió a dos cuadras de acá. No se puede creer lo que está pasando. Hay muy poco control policial", opinó la mujer.

"Dejás el auto en la calle y te roban las cuatro cubiertas o te revientan un parabrisas para llevarse todo. Estoy cansado de esta inseguridad", manifestó Gonzalo Aliaga, vecino de la calle Mar del Plata, quien además contó que el mismo día en que fue vulnerada la adolescente, a la noche, en la calle Carlos Paz y Gutiérrez del barrio, ladrones desvalijaron una casa de familia.

Otro vecino identificado como Carlos Aldecoa contó que frente a la farmacia de calle Aramburu, a 100 metros de la plaza, un motochorro le arrebató el niño a una mujer para amenazarla con que dejara todas sus pertenencias como condición para que le devolviera a su chiquito. Este delito ocurrió hace tres semanas, según describió el hombre.

Por escrito
Sólo un policía y dos preventores se acercaron a escuchar a los vecinos y controlar el tránsito en la calle Las Cañas, donde alrededor de 150 personas con palmas y elevando la voz gritaban al unísono la palabra seguridad. Entre los presentes estaba Julieta Lelio (31), que es profesora de Lengua y Literatura y redactó una carta dirigida al comisario Luis Quesada y al Ministerio de Seguridad.

"Me encañonaron para sacarme todo. En este barrio suceden siete asaltos por semana. Por eso estamos pidiendo el auxilio de la fuerza pública para que controlen las 24 horas del día y nos ofrezcan garantía de seguridad, que es el deber que les compete", señaló Lelio poniendo en práctica las nociones de su segundo año de Abogacía.

Junto con la carta los interesados en hacer oír su reclamo fueron juntando firmas para hacérselas llegar cuanto antes a los funcionarios. Pero la tarde no les dio tregua, ya que mientras uno de los vecinos colocaba su nombre en el papel, se le acercaron para avisarle que le acababan de romper un vidrio de su coche para robarle.
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