La sentencia por el crimen del Poliguay fue pospuesta

La decisión judicial se pospuso hasta la semana que viene.

Ayer la Sexta Cámara del Crimen debía dictar sentencia en el juicio que investiga el asesinato de Gustavo Pelegrina, quien murió el 26 de diciembre de 2013 cuando huía de una horda de barrabravas de Atlético Argentino que atacaron premeditada y organizadamente en la cancha del Poliguay (donde se disputaba una final de fútbol sala) a un puñado de barras de Independiente Rivadavia para quitarles los bombos y una bandera. Sin embargo, la decisión judicial se pospuso hasta la semana que viene.
El debate oral comenzó el martes 10 de mayo, con dos acusados por el asesinato de Pelegrina. Uno es Jonathan Moco Araya, de 20 años, imputado por homicidio agravado por el uso de arma de fuego y –la novedad para este caso puntual– por el uso de la violencia en espectáculos deportivos. El otro es un menor de edad al momento del crimen, apodado Ardilla, quien está acusado de participación criminal en el homicidio.
Sin embargo, al declarar en el juicio, el Ardilla se declaró culpable por el asesinato, asegurando que fue él quien disparó en medio de la riña. Estas afirmaciones fueron puestas en duda ya que una intervención telefónica durante la investigación demostraría que el Ardilla fue presionado por la familia de Araya para que se inculpara, ya que cuenta con la ventaja de haber sido menor al momento del hecho.
Con ellos, otros cuatro acusados enfrentan la imputación de lesiones graves en riña.
Un casco, los peritajes con equipos de alta tecnológica sobre un bombo, una escucha telefónica y los dichos de decenas de testigos serán las claves para revelar quién fue el asesino, a quien nadie pudo identificar dado que llevaba puesto un casco negro como muchos de los barras que llegaron en motos.
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