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miércoles 14 de septiembre de 2016

La mujer policía perdonó a la compañera que la hirió

Noelia Montenegro (25) estuvo más de 40 días en terapia del Italiano y soportó ocho operaciones. La joven fue baleada mientras descansaba en la Unidad de Patrullaje de Guaymallén por Zulema Miranda (24)

La enorme apuesta que le jugó a la vida la subayudante de la Policía, Noelia Montenegro (25), gravemente herida de un balazo por una compañera mientras esta manipulaba un arma, tuvo sus frutos ayer.

Fue pasada de terapia intensiva a una sala común del Hospital Italiano, donde está internada desde el 2 de agosto pasado.

Pero a estas ganas de vivir de la joven, se sumó el denodado esfuerzo de todos los profesionales del nosocomio, el gran amor de su esposo –está casada con Emanuel,también policía– y toda esa gran familia que nunca la dejó sola, ni siquiera un instante.

Noelia estuvo al borde de muerte por un disparo que le hizo una compañera, Zulema Mercado (24), el 2 de agosto a las 15.30, mientras estaba descansando en la Unidad de Patrullaje de Guaymallén. La bala le alcanzó el páncreas, el intestino y el hígado. El cuadro clínico de la joven oficial cuando entró al hospital no podía ser más grave y todo hacía prever lo peor.

De allí que los médicos redoblaron sus esfuerzos en forma permanente para que Noelia viviera y que siguiera luchando, porque se lo reclamaban la vida y sus afectos.

En sus 50 días de hospital pasó de operación en operación y a pesar de ello pudo superar las 8 intervenciones a la que fue sometida en medio de la angustia que esto provocaba a todos sus familiares y amigos.

Por su personalidad, Noelia se hizo querer por todos y por ese motivo su permanencia en el hospital estuvo siempre rodeada de afectos verdaderos y con una preocupación constante.

No estuvo ausente el Ministerio de Seguridad, de quien depende como efectivo de la Policía provincial y porque fue herida mientras estaba en funciones.

Pero Noelia no es sólo un número de expediente iniciado en la Oficina Fiscal 8 de San José, de Guaymallén, ya que el grave hecho se produjo mientras estaba en la Unidad de Patrullaje de Guaymallén.

Perdonó a su compañera
Si algo faltaba para describir cómo es Noelia como persona, basta con decir que desde su cama del hospital, con traqueotomía y con un "no" apenas perceptible dejó claro que no le guarda ningún rencor a quien la hizo y la hace sufrir tanto.

Este mismo criterio es el que le transmitieron sus padres que no dejaban de mimarla y cuya madre recalcó: "No... rencor, no". Era la voz que no tenía su hija, pero con más fuerza. Tampoco Emanuel, su esposo, quiso permanecer fuera de este comentario y también él coincidió con Noelia, a quien no se cansaba de acariciar.

Ella tendía sus manos delgadas hacia su rostro con las pocas fuerzas que tenía, pero también quería tocarlo. Como para asegurarse de que su Ema estaba allí. Y vaya si lo estuvo. Desde ese terrible 2 de agosto, que cambió el curso de sus vidas, jamás se separó de ella.

Ahora es cuestión de esperar, pero el diagnóstico, si bien es delicado, es alentador.
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