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jueves 07 de abril de 2016

La investigación de un misterioso homicidio que pende de un pelo

La muerte de Alberto Chiofalo (51), un mendocino residente en Canadá que fue asesinado en Las Heras, está cada vez más lejos de esclarecerse.

Pendiendo de un pelo. Literalmente. Esta es la realidad del expediente que investiga el asesinato de Antonio Alberto Chiófalo, el hombre de 51 años residente en Canadá que fue baleado en un extraño suceso ocurrido en Las Heras. Una investigación que está cada vez más lejos de esclarecerse.

El cadáver tirado en el living y una tela mosquitera de una ventana rota fueron las pocas pruebas que Personal de Científica encontró para comenzar a guiar el expediente. Con tan pocas precisiones, el principal impulso investigativo que recibió la fiscal departamental Gabriela Chaves vino de parte de familiares de la víctima fatal.

Desde el entorno de Chiófalo trascendió que la separación de su padre con su ex fue conflictiva. Todos los cruces se generaron por problemas en la división de bienes y hasta un hijo de la ex mujer intervino. Según relataron desde el entorno del padre de la víctima fatal, el joven solía amenazarlo e insultarlo.

Este muchacho, taxista de profesión y con antecedentes penales desde hace 20 años, se convirtió en el principal sospechoso de los investigadores. Si bien los pesquisas lograron rápidamente su identificación, con las declaraciones no alcanzaba para vincularlo al crimen y había que buscar nuevas pruebas.

Lo primero y principal que se hizo fue el secuestro del aparato de rastreo satelital que tenía en su vehículo. El GPS fue remitido a la División de Delitos Tecnológicos, quienes elaboraron un mapa tentativo de los caminos que recorrió el taxista al momento del hecho.

Si bien en el informe aseguraron que había pasado por Catamarca de Las Heras, misma calle donde se ubica el domicilio donde ocurrió el homicidio, los pesquisas judiciales revisaron el mapa y se dieron cuenta que habían elementos que no concordaban.

De esta forma pudieron precisar que en realidad se trataba de la calle homónima ubicada en el centro mendocino. Es decir, el taxi había circulado por Godoy Cruz y Ciudad. Incluso, según aportaron fuentes policiales, hay grabaciones de una cámara de seguridad de una estación de servicio ubicada en Luján de Cuyo donde aparece el vehículo. Sin embargo, esta última prueba no se encuentra en el expediente judicial.

En tanto, gran parte de la familia de la víctima regresó a Canadá, donde incluso se llevaron el cuerpo para darle sepultura, y de esta forma los investigadores no tienen mayores precisiones para avanzar en la pesquisa. Los hijos del hombre aseguraron que se constituirían como querellantes en la causa, pero esto no sucedió. "No hay nadie más a quien preguntar", estableció una fuente ligada al caso.

Por el momento, lo único que tienen en concreto los sabuesos judiciales es un cabello que fue hallado en la ventana rota desde donde le dispararon a Chiófalo. Si bien será un elemento fundamental para realizar un cotejo genético, es claro que para ello es necesario detener a algún sospechoso para comparar el ADN.

Lo cierto es que la muerte de Antonio Alberto Chiófalo está cada vez más lejos de ser esclarecida y se convierte en uno de los casos más misteriosos en lo que va del año.

Incógnita

Como solía hacer todos los años en época de Fiestas, Antonio Alberto Chiófalo había viajado a Mendoza el 23 de diciembre del año pasado para pasar Navidad y Año Nuevo junto a sus familiares. Si bien el hombre había nacido en el país, desde los 12 años vivía en Canadá. Con el tiempo llegó a ser jefe del sector de construcción de un sindicato y estaba en pareja con una mujer de descendencia oriental.

Justamente con la joven había viajado a Mendoza y en la madrugada del 22 de enero pasado se encontraban durmiendo en la casa del progenitor de Chiófalo, en calle Catamarca al 1.100. Debido al fuerte calor de la jornada, el hombre había tirado un colchón en el living, el cual tenía dos ventanas que daban hacia la vereda.

Por una de las aberturas, una persona rompió la tela mosquitera, metió el brazo y disparó contra Chiófalo. El hombre recibió el impacto de un proyectil de bala que le quitó la vida casi en el acto.

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