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domingo 05 de junio de 2016

Juicio por el asesinato del policía que custodiaba a un delincuente peligroso

Ocurrió en el hospital Perrupato, de San Martín. La víctima recibió un tiro cuando una banda lo atacó para liberar a Cristian Pirincho Tapia, que estaba internado.

La Segunda Cámara del Crimen quiere iniciar antes del receso invernal el juicio por uno de los hechos delictivos más sangrientos y arriesgados cometidos en la historia de la zona Este. Es el que involucra a la banda que atacó sorpresivamente una de las alas de internación del hospital Perrupato de San Martín y liberó a Cristian Oscar Pirincho Tapia, que estaba allí herido y con custodia policial. El efectivo que estaba de consigna fue asesinado.

La fiscal que instruyó la causa, Florencia Díaz Peralta, la elevó a juicio bajo la calificación de homicidio agravado contra Cristian Oscar Tapia (34), quien era el preso internado en el hospital; Javier Carnevalini (41), supuesto autor del disparo que mató al policía; José Bustos Silva (48), que habría diseñado el plan y Jordan Tapia, alias Poroto. Además, imputó por facilitar la fuga al chofer del auto que utilizaron, que se transformó en testigo clave.

Hace 10 días, cuando se trasladó a los acusados hasta la Unidad Fiscal de San Martín para notificarlos que la causa estaba siendo elevada a juicio, se implementó un gran despliegue de policías en los alrededores, con corte de calles incluido, lo que generó preocupación en la ciudad. Por esto, se estima que durante los días que se desarrolle el juicio, toda el área del edificio de Tribunales estará cerrada al tránsito.

El crimen
El hecho ocurrió cerca de las 14.30 del 14 de febrero de 2015. Un grupo armado ingresó al hospital Ítalo Perrupato, llegó hasta la sala de cuidados intermedios, ingresó a una habitación, baleó a un policía que estaba de custodia y se llevó a Pirincho Tapia, que estaba allí internado y en calidad de detenido. El efectivo policial herido, el auxiliar Jonathan Funes (24), murió tres horas y media después.

El delincuente internado era de Godoy Cruz y tenía una causa por robo agravado ocurrida en ese mismo departamento.

La sangrienta secuencia comenzó a gestarse el domingo 8 de ese mismo mes, cerca de la medianoche. Cristian Oscar Pirincho Tapia, domiciliado en el barrio Tres Estrellas, de unos 25 años y que es tenido como integrante de una activa banda delictiva de Godoy Cruz, ingresó herido al hospital Paroissien.

Tenía un balazo que le había ingresado en el abdomen , con orificio de salida en uno de los muslos.
No había posibilidad de atenderlo allí y tampoco en el Hospital Central, por lo que se decidió trasladar a Tapia, todavía considerado víctima, al hospital Perrupato.

El paciente ingresó directamente al quirófano a la una de la madrugada del lunes 9 y se le practicó una cirugía reparadora, se le colocó una sonda de drenaje y luego se lo ubicó en una de las camas de la sala de cuidados intermedios.

Como ordena el protocolo, debido a la naturaleza de la herida los médicos dieron cuenta de la novedad a la policía y esta a la Justicia. Allí surgió instantáneamente que sobre la cabeza de Tapia pesaba un pedido de captura emitido por una de las unidades fiscales de Godoy Cruz y que tenía relación con un robo agravado por el uso de armas, ocurrido horas antes. La causa es la 17.746/15 por robo agravado, instruida por la Unidad Fiscal 7. El caso es que inmediatamente desde ese momento desde la Fiscalía de Godoy Cruz se ordenó custodia para Tapia. Como es habitual las comisarías de la zona deben turnarse para destinar a uno de los efectivos de guardia para que cubra ese servicio.
Pirincho Tapia evolucionó bien. El 14 de febrero, a primera hora de la mañana, el auxiliar Jonathan Funes (24) tomó el puesto para custodiarlo.

El policía, padre de un bebé de un año, había ingresado a la fuerza en octubre pasado y cumplía servicio en la Comisaría 39, de Tres Porteñas. Funes debía estar apostado allí hasta las 15, cuando llegaría su relevo.

A las 14.30 , dentro de la habitación 34, estaban Tapia, Funes y otros dos pacientes que ocupaban las camas contiguas. Era el horario de las visitas y la gente entraba y salía.

Un rato antes, desde Godoy Cruz y posiblemente por la Ruta Provincial 60, había circulado hasta San Martín un Honda Civic gris, que tenía un choque antiguo en su parte trasera. En ese auto viajaban cuatro hombres.

Posiblemente el auto salió de la ruta 60 en la calle Corvalán y viró hacia el norte, luego ingresó al barrio Jardín y llegó al ingreso vehicular del Perrupato.

Por desconocimiento, el conductor del Honda entró en contramano. Al llegar a la entrada al edificio el auto se detuvo.

Quedó detrás del volante y con el motor en marcha y bajaron los tres acompañantes. Ya llevaban las armas en las manos y no se preocuparon demasiado por ocultarlas.

Adentro del edificio no dudaron qué camino tenían que seguir para llegar a la habitación 34. Fueron directo. Abrieron la puerta y el primero que entró, disparó a quemarropa contra el auxiliar Jonathan Funes. La bala impactó en el pecho del policía, a la altura de la tetilla derecha.

Perforó un pulmón, el bazo y tocó las cervicales. Mientras Funes se desvanecía, los tres delincuentes ayudaron a levantarse a Tapia que, caminando, los acompañó hacia afuera. Subieron al Honda y huyeron a toda velocidad.

Mientras estallaba el alerta policial, los médicos ingresaron al quirófano al policía herido. La cirugía fue en vano.

A las 18 los médicos le informaron a los familiares, que se habían congregado en gran número en el hospital, que el paciente había fallecido.

Resolución
Pocas horas después, antes de que se realizara el sepelio del policía, la banda y el prófugo fueron detenidos en un camping de la localidad de Blanco Encalada.

Quien está a cargo de llevar adelante la acusación contra los imputados es, en esta etapa del proceso, el fiscal de Cámara Mariano Carabajal.
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