Juicio en Ecuador: la defensa comenzó a mostrar sus cartas

El abogado defensor logró establecer que el rastro de ADN de José Luis Pérez Castro no se encontraba mezclado con el de Marina Menegazzo.

Enviado especial a Ecuador

A las 10 de la mañana (hora argentina) comenzó a esclarecerse un nuevo capítulo investigativo por los crímenes de María José Coni (22) y Marina Menegazzo (21), las mendocinas ultimadas en Montañita en febrero de 2016. En una jornada mayormente repetitiva respecto al primer debate, la defensa de José Luis Pérez Castro (31) mostró algunas de sus armas.

Fueron doce los testigos que comparecieron en la Unidad Judicial Multicompetente ubicada en el cantón de La Libertad. Todos fueron policías y peritos que participaron de la investigación. Varios de ellos habían declarado en el juicio que en agosto del año pasado condenó a Segundo Ponce Mina (34) y Aurelio Rodríguez (40).

Es por esto que la mayoría de los testimonios fueron redundantes, aunque necesarios para los jueces que decidirán el destino de Pérez Castro –no participaron en ese debate-. La declaración vital fue de la bióloga que realizó los cotejos genéticos con las manchas hemáticas halladas en la casa de Ponce Mina.

Tras las preguntas del abogado defensor, Antonio Gagliardo, quedó en claro que las dos muestras de ADN del procesado no se encontraron mezcladas con los perfiles genéticos de las víctimas. En la previa del juicio se había informado que su rastro estaba junto al de Marina Menegazzo.

La perito María Elisa Lada detalló que en uno de los hisopados se encontró sólo el ADN de Pérez Castro y en otro se halló mezclado con el de otras personas, que si bien no están identificadas sí está descartado que sean las jóvenes mendocinas o los condenados.

Otra carta que seguramente será usada por el abogado defensor en sus alegatos son algunos pasajes en la declaración del policía de investigaciones Carlos Castillo. El cabo primero de la Dirección Nacional de Delitos contra la Vida y Muertes Violentas (Dinased) dijo que Pérez Castro colaboró con la investigación, entregándose a sí mismo y a su teléfono celular para que sea peritado.

En cuanto al resto de los testigos, no aportaron mayores detalles de relevancia al menos para complicar o beneficiar al único imputado que tiene el proceso.

Con respecto a la fiscalía, el magistrado César Peña Morán anticipó que pedirá 40 años de prisión para el acusado. Se trata de la pena más alta en Ecuador, cuyo único antecedente fue justamente con las condenas del Negro y el Rojo.

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