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martes 10 de octubre de 2017

"Fue una noche de terror la que vivimos en mi casa"

Ivón Quiroga contó lo que padeció con su novio y su madre cuando la ex pareja de ésta los atacó e intentó quemarlos

Ivón Quiroga (31), su madre, Susana, y su novio fueron víctimas del accionar de José Luis Merlo, el hombre que el viernes a la noche intentó incendiar la casa de su ex pareja, la golpeó con una maza y usó un machete para lesionarla en la cabeza.

"Fue una noche de terror la que vivimos en mi casa", dijo Ivón, la hija de Susana, quien fue pareja de Merlo, ya condenado a prisión por un hecho de violencia de género contra la misma víctima.

Ivón recordó que "a este hombre se lo condenó a un año y medio de prisión efectiva luego de golpear a mi mamá y amenazarla en una vivienda ubicada en calle Buenos Aires. Luego intentó suicidarse con un insecticida".

Por ese hecho fue condenado y recuperó la libertad en junio de este año. Pero la prisión no fue suficiente para Merlo, quien desde el 2014 hostiga a su ex pareja, con la que tuvo una relación de 8 años.

Es que al salir de la prisión, un mes más tarde, el 2 de agosto, Merlo se encontró con Susana y con un arma de fuego en la mano la amenazó. Esto ocurrió el 20 de agosto; el 2 de setiembre Susana lo denunció.

Merlo fue detenido y en la audiencia de prisión preventiva su abogado defensor solicitó la prisión domiciliaria, que le fue concedida por el juez correccional Claudio Gil.

Susana y su familia, según Yvón, se enteraron por casualidad que Merlo gozaba de ese beneficio, con la colocación de una pulsera magnética. "Mi cuñada lo vio en la puerta de su casa fumando y nos avisó", recordó en el relato.

En ese sentido, Ivón cuestionó que no se le haya avisado a la víctima sobre esa decisión y agregó que "el que le dio la domiciliaria nos condenó a muerte. Fuimos al juzgado y nos dijeron que no corríamos peligro".

Si bien la opinión de la víctima no es vinculante en la decisión del juez, lo que sucedió el viernes les dio la razón a Susana y a su hija. Ese día, Merlo rompió su pulsera magnética, cargó su camioneta con bidones de nafta, una maza y un machete. Fue directo al domicilio de su ex pareja, en Aristóbulo del Valle al 1500.

"Él sabía que los viernes mi mamá se quedaba sola, pero esta vez por suerte mi novio y yo nos quedamos a acompañarla", dijo Ivón.

Al llegar a la vivienda, Merlo roció una de las ventanas con combustible y la prendió fuego. Entró por el portón principal. Según Ivón, sabía que no estaba cerrado con llave y pateó una de las puertas laterales. Allí, maza y machete en mano, agredió a Susana mientras Ivón y su novio corrían a auxiliarla.

"Le pegó un mazazo y un machetazo en la cabeza que por milagro no la mató", dijo la hija temblando, y agregó: "Ahí nos metimos en la pelea para frenarlo; a mí me mordió, me pegó con el machete en la cabeza y me cortó un dedo y parte del hombro. A mi novio le fracturó uno de los dedos durante la refriega".

Con mucha suerte, el novio de Ivón le pegó a Merlo con una plancha en la cabeza y un par de mazazos en las piernas. "Logramos reducirlo y luego unos chicos que pasaban por la puerta de casa nos ayudaron a sujetarlo hasta que llegaron los policías", contó la joven.

Merlo fue trasladado a la Comisaría Octava y allí intentó ahorcarse con un pantalón. "Hizo lo mismo que la otra vez, cuando ingirió insecticida. Ese hombre está obsesionado, no quiere que mi mamá esté con nosotros y la verdad es que la quiso matar", señaló la hija de Susana.

Lo cierto es que el miedo se apoderó de esta familia que desde hace años vive con la espada de Damocles sobre la cabeza.

"Espero que esta vez lo encierren para siempre, queremos un Nunca Más", dijo la joven.
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