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viernes 26 de agosto de 2016

Fue por una confesión que pudieron hallar al comerciante de San Martín

Adán Honorato había desaparecido el domingo. Un hombre se atribuyó el crimen e indicó dónde estaba el cuerpo, que será peritado.

Muy delgado, vestido con ropa de gimnasia negra y un gorro de lana hasta las orejas, a pesar del intenso calor, Juan Quinteros caminó esposado por el callejón Lucero e indicó dónde recordaba haber arrojado el cadáver del comerciante Adán Américo Coco Honorato (58) el domingo a la noche. Horas después, ya en las primeras de la tarde, lo que decía Quinteros parecía ser una fábula, pero a las 17.25 se transformó en una realidad.

A 5 metros del callejón, cubierto con yuyos de los que apenas sobresalían las pantorrillas y los pies, fue hallado el cuerpo sin vida de Coco, el comerciante de San Martín. Estaba boca abajo, con el torso desnudo y los pantalones a la altura de la rodilla. En esa posición, no se detectaban lesiones a simple vista. La búsqueda había concluido.

Cómo se descubrió
Todo comenzó mucho antes. A la mañana, Quinteros, de unos 20 años e integrante de una familia numerosa y carenciada del barrio Los Chorizos, en Alto Salvador, se contactó telefónicamente con los abogados Juan Alberto Rossello y Jorge Cantalejo. Se reunió con ellos y les contó que él había matado a Honorato y que quería entregarse. "No soporto que mis hermanos estén detenidos por culpa mía", dijo en su posterior declaración, haciendo referencia a sus dos de sus hermanos que ya estaban detenidos desde hace 48 horas, junto con otros 4 sospechosos más.

A las 13.20, los defensores y su asistido ingresaron caminando a la Unidad Fiscal de San Martín. Los esperaba la fiscal Florencia Díaz Peralta que le tomó declaración.

Quinteros dijo que a última hora de la tarde del domingo se había cruzado con Honorato cerca de la feria de la calle Lavalle. Que ya se conocían desde antes. Que conversaron, que tuvieron una discusión cuando ya se habían alejado del lugar en la camioneta Saveiro de la víctima y que Honorato lo golpeó con un cinturón. Quinteros sostuvo que replicó la agresión y lo golpeó en la cabeza. Y que Honorato cayó malherido y murió casi en el acto. Luego lo cargó en la camioneta y comenzó a buscar un lugar para ocultar el cadáver. No trascendió si dijo haber tenido ayuda para hacerlo. Abandonó el cadáver en el lugar donde fue hallado y luego fue hasta cerca de su barrio y la camioneta fue incendiada.

La búsqueda
Este jueves por la tarde el operativo de búsqueda se amplió aún más. Desde la colaboración de la escuela canina ESCAM, que aportó a un ovejero alemán entrenado, hasta todo el equipo de Policía Científica, un forense, la fiscal y sus ayudantes, el fiscal de Cámara, Oscar Sívori, personal de Investigaciones, policías de todas las áreas y hasta cadetes, hicieron un rastrillaje del distrito Chivilcoy, señalado por Quinteros, que fue trasladado con sus defensores.

Ahora resta aguardar los resultados de la necropsia, de los estudios psiquiátricos a Quinteros, y del cotejo de todas las declaraciones que ya obran en el expediente.

Hay dudas, determinantes: la fiscal quiere saber si Quinteros dijo la verdad o si se está echando la culpa para salvar a sus hermanos; si Quinteros lo hizo, hay que establecer si tuvo cómplices en el homicidio y en el ocultamiento del cuerpo; cuál fue el móvil, ya que Quinteros confesó un homicidio simple, mientras que la acusación original era la de un homicidio agravado para ocultar un robo.

Dijo Sívori: "El cuerpo estaba semidesnudo entre arbustos. Un hombre confesó la autoría del hecho y dijo dónde estaba. En 48 horas tendremos los resultados de los estudios que revelarán las causas de la muerte. No descartamos hipótesis". Familiares de Honorato lloraron desconsolados. La policía les impidió acercarse al cadáver ya que aún trabajaba personal de la Científica.
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