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jueves 02 de junio de 2016

El acusado de matar a Micaela pidió ir a un pabellón evangelista

Jonathan Luna será evaluado para su traslado a ese sector, separado de otros presos. Le harán pericias psiquiátricas.

"Los Hermanitos" de la Unidad Penal 19 de Saavedra esperan por Jonathan Luna (26), el acusado de matar a Micaela Aldana Ortega. Apenas se supo que, tras negarse a declarar por el crimen, iba a ser trasladado a esa cárcel –ubicada a unos 130 kilómetros de Bahía Blanca–, el sector destinado a los presos evangelistas se transformó en el lugar indicado para alojarlo. Si las autoridades se lo conceden y él acepta su régimen –con sus reglas propias y aislado del resto de la población carcelaria– será el sitio donde deberá esperar por el juicio oral en el que podría caberle una pena de prisión perpetua por el femicidio con alevosía de la nena de 12 años, a la que captó con engaños a través de Facebook.

El área dominada por los evangélicos, dividida en tres pabellones colectivos, ocupa poco menos de la mitad de la cárcel saavedrense, que aloja a unos 700 presos. Allí conviven todos juntos, sin contacto con el resto de los penados. Un comité integrado por el jefe del penal, médicos, psicólogos y asistentes sociales es el encargado de entrevistar a cada interno que llega, evaluar sus antecedentes y decidir sobre su destino final. "Funciona como un sistema de auto control, que evita los conflictos y, si van ahí, están bien cuidados de cualquier agresión", comentó a Clarín una fuente judicial que conoce el submundo carcelario. No obstante, advirtió que no aceptan a cualquiera. "Tienen un régimen muy estricto, guiado por un pastor, con varios rezos diarios, incluso de madrugada. Los más tumberos no lo toleran", reconoció.

En uno de esos pabellones aguarda el inminente juicio oral por liderar una asociación ilícita tributaria Juan Ignacio Suris, ex novio de la vedette Mónica Farro, amigo de Leonardo Fariña y absuelto el año pasado en una causa por drogas. También está Mauro Schechtel, condenado a 40 años de cárcel por violar e intentar quemar a una nena de 10 años en Coronel Dorrego. Y hasta abril pasado alojó a Pablo Cuchán, castigado con la pena de 17 años de prisión por matar, descuartizar y quemar a una chica de 15 años.

Luna estuvo preso domingo y lunes en la comisaría de Tres Arroyos, cuya comunidad preparaba una marcha para repudiar su presencia. Lo trasladaron al penal de Saavedra y pasó sus primeras dos noches allí aislado y en silencio en el sector de Sanidad. No hizo pedidos y su presencia tampoco requirió un refuerzo de la seguridad.

No pisaba una cárcel desde diciembre de 2014, cuando estuvo preso por robo. Entonces, en su primera salida transitoria –concedida por el juez de ejecución Juan Pablo Chirinos– se fugó de la cárcel de General Roca, donde ya había cumplido más de la mitad de la condena a 5 años y 2 meses. Para lograr el beneficio, pesaron el 9 en conducta y el 7 en concepto que le atribuyeron en el gabinete técnico criminológico del penal.

Mientras se define su lugar de alojamiento y la prisión preventiva, el defensor oficial Sebastián Cuevas pidió a la Justicia que Luna sea sometido a una pericia psiquiátrica y psicológica como posible vía hacia una futura declaración de inimputabilidad.

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