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martes 21 de marzo de 2017

Dos alumnas fueron víctimas de secuestradores y lograron salvarse tras forcejear con los delincuentes

Los casos se produjeron en Las Heras y Guaymallén en 3 horas. Una había salido del colegio, la otra iba a clases. La primera logró arrojarse de un auto en el centro. A la mañana, la otra menor forcejeó a poco de bajar del micro

Una alumna que había salido de una escuela en Las Heras fue raptada y otra, que se dirigía a un colegio de Dorrego, en Guaymallén, estuvo a punto de correr la misma suerte, pero logró zafar.

Los dos hechos ocurrieron ayer con tres horas de intervalo y no tienen relación entre sí. Afortunadamente en ambos casos las dos pudieron liberarse y conseguir ayuda.

El más grave de los hechos ocurrió alrededor de las 13, cuando una adolescente de 16 años salió de la escuela Tejada Gómez, del barrio Colombia II, de Las Heras. Mientras esperaba a su hermano –según denunció el padre, Jorge Romero (36)– no se percató de que dos autos frenaron abruptamente delante de ella.

De uno de los vehículos bajaron dos sujetos que la subieron tomándola con violencia y partieron raudamente hacia el centro ante el desconcierto y la desesperación de la chica que pedía que la dejaran volver a su casa.

Cuando el conductor del auto negro donde la menor estaba privada de su libertad llegó a la intersección de las calles San Martín y Espejo, de Ciudad, la jovencita alcanzó a abrir la puerta y se tiró del auto pidiendo ayuda.

Frente a este revés inesperado, los raptores decidieron escapar rápidamente del lugar para evitar ser arrestados, ya que esa esquina céntrica es muy concurrida.

La víctima pudo llamar a su padre y contarle lo que había ocurrido, razón por la cual este una vez recuperada su hija, radicó la correspondiente denuncia en la Oficina Fiscal 6 de Las Heras. La causa que caratulada como privación ilegítima de la libertad por el fiscal en turno.

Fracasó otro intento​
Un suceso con características similares había ocurrido previamente.

Alrededor de las 10.30, otra alumna, de 16 años, de la escuela Claudia Oroná, sita en calle Adolfo Calle 1515 de Dorrego, Guaymallén, bajó del colectivo que tomó en el barrio Las Tonadas –donde vive–, para dirigirse al establecimiento escolar.

Despreocupada se bajó en la esquina de las calles Lamadrid y Cobos, y de allí se encaminó hacia la escuela que lleva el nombre la maestra asesinada el 1 de diciembre 2004, durante un asalto cuando salía de dar clases en un jardín de infantes del barrio Tres Estrellas, de Godoy Cruz.

La chica sorpresivamente fue abordada por dos sujetos que circulaban en un camioneta rojo oscuro, quienes le taparon la boca e intentaron subirla por la fuerza.

Uno de los delincuentes intentó robarle la mochila y sus pertenencias personales, pero ella no se amilanó.

Y mientras el conductor hacía maniobras para que el otro la subiera, ella comenzó a pagarle trompadas para evitar que se la llevaran, mientras pedía ayuda a los gritos.

Los atacantes se asustaron y escaparon a gran carrera del lugar.
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