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martes 23 de agosto de 2016

Dos acusados a juicio por un homicidio que reveló una guerra de bandas narco en Las Heras

Eric Villalobos y Guillermo Mauricio González serán juzgados por el asesinato de Darío Ocaña Pozo (32), ocurrido en la villa Güemes en octubre de 2014.

En un juicio oral y público se ventilará un homicidio ocurrido en octubre en 2014 que develó una guerra de bandas vinculadas al narcotráfico en Las Heras. La Justicia confirmó la finalización de la etapa de instrucción por la muerte de Darío Ocaña Pozo (32) que tendrá a dos personas sentadas en el banquillo de acusados.

Por el homicidio se encuentran acusados Guillermo Mauricio González Celán (39), presunto líder de una de las facciones, y un joven de 20 identificado como Eric Villalobos. El abogado de este último presentó recursos de oposición ante la elevación a juicio que finalmente fueron rechazados.

En la última instancia, la Cámara de Apelaciones en lo Criminal confirmó la elevación a juicio solicitada por la fiscal de Las Heras Gabriela Chaves, quien lideró los expedientes vinculados al caso.

El abogado de Villalobos, Carlos Figueroa, había manifestado que no existían elementos de convicción suficientes para vincular al joven con el asesinato de Ocaña Pozo. El letrado detalló que no se realizó una rueda de personas durante la investigación, no se encontró el arma con la que fue cometido el hecho y existen vaguedades y contradicciones entre los testigos que declararon.

Con respecto a este último punto, aseguró que lo identificaron con el apodo de Eric el cual no está comprobado que sea referencial a Villalobos.

El camarista Alejandro Miguel determinó que el reconocimiento en rueda era innecesario ya que los testigos ubicaban al joven en el teatro de los hechos desde un principio. Por un lado, los declarantes reconocieron al acusado por su voz y también describieron sus características físicas. "El Guillermo y el Eric tiraban para el lado donde estaba el Darío", aseveró una persona que declaró en la causa.

El magistrado también le restó importancia al hecho que los testigos se contradijeran respecto al arma utilizada en el hecho, ya que no tienen necesidad de tener el conocimiento específico sobre el tema. "No fueron unívocas al indicar el tipo de arma que portaba Eric –pistola o revolver-, ambas testigos fueron contundentes al afirmar que utilizaba un arma corta o de puño", estimó.

Bajo estas premisas, la Justicia confirmó en todas sus instancias la firme sospecha de que Villalobos fue uno de los autores del hecho. Ahora deberá responder junto a Guillermo en un juicio oral y público –aún no se determina la fecha- por los delitos de homicidios agravado por el uso de arma de fuego y abuso de arma agravado.

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Darío Ocaña Pozo, la víctima fatal.
Darío Ocaña Pozo, la víctima fatal.

Enfrentamiento entre bandas

Las personas que declararon en el expediente por la investigación del crimen de Ocaña Pozo no son un punto menor. Dos de los testigos fundamentales son Dylan Sambrano y su pareja, Gisella Varela. El primero de ellos es hermano de Juan Roberto Sambrano (30), un delincuente conocido como Tarántula que fue asesinado por sicarios el 5 de noviembre pasado.

Un mes antes de ese hecho de sangre, Guillermo había sido detenido por el homicidio de Ocaña Pozo y los sabuesos policiales creen que comenzó una guerra entre bandas para ocupar su puesto como líder en la venta de estupefacientes en un sector de Las Heras conocido como villa Güemes.

Incluso, Dylan Sambrano –cuyo nombre real es Daniela Yamila- y Gisella Varela (24) están detenidos por el asesinato de Fernando Emmanuel Ortiz, un hombre de 32 años ultimado a balazos en la zona de Cinco Mil Lotes el 8 de octubre de 2015 pasado.

En medio de una balacera

La jornada del 18 de octubre fue caótica en el interior de la villa Güemes. Integrantes de la Banda del Guillermo intentaron robar y usurpar el domicilio de Dylan Sambrano y Gisella Varela. Las autoridades llegaron al lugar y calmaron la situación.

Sin embargo, minutos después mientras Policía Científica trabajaba en la escena, se desarrolló un tiroteo en el lugar. Un proyectil de una pistola 9 milímetros ingresó por la ventana de la casa de Darío Ocaña Pozo, un vecino del lugar que nada tenía que ver con las organizaciones criminales, y terminó quitándole la vida.

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