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jueves 03 de marzo de 2016

Creen que lo mataron por evitar un asalto en el quiosco de su suegro

Testigos presenciales dieron la primera versión y los apodos de los presuntos asesinos de Pablo Garay (21), baleado en el Campo Papa.

Un par de alias dando vueltas y una versión aportada por testigos presenciales comenzaron a formar el expediente que investiga el asesinato de Pablo Alexis Garay, el joven de 21 años baleado en la noche del miércoles en el interior del barrio Campo Papa.

Dos apodos de los presuntos autores de los hechos fueron aportados por la hermana y el suegro de la víctima fatal, aunque hasta el momento no han sido individualizados por nombre y apellido. De todas formas, fuentes ligadas al caso explicaron que son personas que viven en la zona.

La primera versión que se reconstruyó en el expediente fue gracias a estos testigos presenciales, aunque todavía no ha sido materializada con pruebas. Según explicaron desde el entorno de la víctima fatal, se encontraba con su novia en una vivienda de calle Dique Los Molinos cuando le avisaron que estaban asaltando al padre de la chica.

El joven se dirigió en su moto hasta el lugar, en la manzana 13, cuando se encontró con los asaltantes con quien además tenía problemas de vieja data. Estos jóvenes le efectuaron un disparo y escaparon en el rodado de Cuffaro, a quien conocían como Flaco.

Sin embargo, en una primera instancia los testigos presenciales no pudieron aportar las características ni la patente del vehículo, por lo que los pesquisas se encuentran investigando si hubo otra causa que motivara el ataque.

Fuentes policiales aseguraron que horas después del asesinato, desde el entorno del Flaco fueron hasta la casa de uno de los presuntos autores del hecho y la incendiaron, aunque no se encontraba en el lugar.

El Cuerpo Médico Forense (CMF) se encuentra realizando la necropsia en el cadáver, aunque confirmaron que la bala ingresó por el tórax y no tuvo orificio de salida. Se trata de un calibre chico, aunque todavía no pudieron determinar la medida exacta. En el teatro de los hechos no se encontró ninguna vaina servida, por lo que los sabuesos judiciales presumen que se trató de un revólver.

En tanto que la víctima, quien se mostraba armada con un revólver y hasta un fusil en su perfil de la red social Facebook, tenía algunos pedidos de captura por robos agravados por el uso de arma de fuego.

El caso está siendo investigado por el fiscal departamental Horacio Cadile, quien intentará dar con la identidad exacta de los principales sospechosos para ir tras sus pasos.

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