"Consideramos que deben ser delitos imprescriptibles"

Sergio Cavaliere, abogado de una de las víctimas del instituto Próvolo en Italia, habló con Diario UNO y dijo que "el Papa hasta ahora sólo ha tenido palabras vacías" sobre los casos de abuso

El abogado de una de las víctimas en Italia del sacerdote pedófilo Nicola Corradi (82), que también cometió abusos a menores sordos en la sede del instituto Antonio Próvolo en Luján, dijo que pedirán que los delitos que cometieron contra los niños –en su mayoría ahora adultos– sean imprescriptibles.

Criticó al papa Francisco por conocer los casos y no haber hecho nada todavía al respecto y pidió que el Vaticano entregue a las víctimas todos los archivos que tiene sobre los casos.

Dado que los abusos en Verona fueron realizados entre las décadas de 1950 y 1980, y que se conocieron recién en 2009, el letrado Sergio Cavaliere dijo a Diario UNO que como muchos de los delitos cometidos a lo largo de tantos años ya han prescripto, han pedido que se prolonguen los términos de la prescripción. "Los consideramos crímenes contra la humanidad y contra la infancia, por lo tanto deben ser bajo todo punto de vista imprescriptibles. Lo grave de este tipo de delitos es que provocan graves crisis sexuales. Mientras que para el acusado pueden tener una condena de una cierta cantidad de años, para las víctimas deja secuelas para toda la vida", advirtió.

"Esta situación con los niños en el instituto Próvolo data de los años '50, donde muchos, no puedo decir todos, los sacerdotes han cometido estos abusos en personas con discapacidades", contó.

Afirmó que ellos tienen documentados al menos 20 hechos probados con certeza que han sido declarados ante la comisión vaticana. "Pero hay unas 60 a 70 víctimas. La mayor parte de ellas no denuncian por vergüenza, por miedo y sobre todo porque no quieren recordar esas terribles situaciones vividas", sostuvo.

Cavaliere representa a una de las víctimas más jóvenes, que hoy tiene 30 años, y cuyo abuso fue cometido en 1997 cuando la Iglesia Católica estaba a cargo de Juan Pablo II.

"Desconozco si actualmente en el instituto Próvolo hay sacerdotes que sean controlados por algún organismo del Estado. El Vaticano instituyó una comisión investigativa que protegió a los sacerdotes y no los investigó", dijo sobre los hechos ocurridos en Italia y por los cuales los sacerdotes señalados fueron enviados a otras sedes del Próvolo, entre ellas las de La Plata, en Buenos y Aires, y la de Luján de Cuyo, en Mendoza.

El abogado aseguró que no tiene ninguna confianza en el Vaticano y que quiere verdad y justicia, que es el pedido que hacen todos aquellos que conducen una vida normal. "Queremos que los archivos se abran y se entreguen a los jueces de la ciudad de La Plata, donde hay 5 sacerdotes italianos en el Próvolo, a los periodistas y a las víctimas, también los de Verona y los de Mendoza", señaló.

Dijo que el hecho de que haya religiosos italianos en La Plata le llama mucho la atención porque "queda a dos pasos de lo que era la diócesis de Bergoglio" –hoy el papa Francisco–.

"El Papa hasta ahora tuvo sólo palabras vacías, sin contenido, y no hizo nada concreto para castigar a los que tanto daño psicológico y físico han hecho a inocentes. Reitero: la cosa peor, él, al que se lo ve con un aire tan disponible y con ganas de echar claridad en cosas oscuras, no ha hecho absolutamente nada, con lo cual es verborragia pura", criticó.
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