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domingo 18 de septiembre de 2016

Caso Trini: cerca del juicio y con una denuncia entre los acusados

La investigación del crimen de la nena de 8 años, que fue abusada y quemada, tiene a tres hermanos imputados. La causa está lista para el debate oral. Ahora, uno de los detenidos afirmó que otro lo sometió sexualmente

Sin dudas, el crimen de Trinidad Rodríguez (8), la niña hallada calcinada en una ripiera de Fray Luis Beltrán, Maipú, el pasado 12 abril, fue uno de los casos policiales más conmocionantes de la provincia este año. La víctima fue abusada sexualmente, asesinada y luego quemada.

Gran cantidad de pruebas y elementos se fueron incorporando al expediente durante la instrucción de este homicidio, por lo que para los investigadores el caso está prácticamente esclarecido. Los tres acusados (hermanos) están detenidos con prisión preventiva y la causa está lista para la elevación a juicio.

Sin embargo, la declaración de uno de los imputados en contra de otro de los sospechosos abrió una causa paralela, que los pesquisas esperan resolver para así poder llevar a debate el asesinato de Trini. La nueva acusación confirma las sospechas sobre el perfil de uno de los detenidos.

La aberrante muerte de la pequeña de Fray Luis Beltrán tiene tras las rejas a Jesús (24), a Diego (19) y a Matías Concha (18), imputados de abuso sexual gravemente ultrajante con homicidio criminis causa (la habrían matado para ocultar el abuso), delito que tiene la pena única de prisión perpetua.
A esta acusación se llegó luego de un trabajo minucioso en la recolección de pruebas. Gracias al secuestro de prendas de vestir que la policía hizo en la casa de los hermanos se pudo comenzar a reafirmar algunas sospechas. Puntualmente, en un calzoncillo del mayor, Jesús Concha, se hallaron restos espermáticos y material genético de la nena. Sería saliva de la víctima. A partir de esto es que los investigadores entienden que hubo una situación de abuso en perjuicio de la menor.

También en esta prenda de este hombre se detectó ADN de uno de sus hermanos, de Diego, lo que lo vinculó al hecho.

Con estos resultados, el fiscal del caso, Galdo Andreoni, decidió cambiarles a los tres la imputación, que inicialmente era homicidio agravado, por ensañamiento y alevosía.

Cabe aclarar que el menor de los hermanos, Matías, había sido señalado por un testigo que aseguró que lo había visto cerca del lugar del hallazgo de los restos juntando ramas para hacer fuego, presuntamente para quemar a la niña.

Testimonio revelador
Justamente este joven, Matías Concha, hace algunos días pidió declarar ante las autoridades y brindó algunos detalles sorpresivos.

En cuanto al caso de Trinidad, trató de desvincularse del hecho, aunque sus dichos no fueron convincentes para los pesquisas. Además, en su contra está un testigo que lo ubicó en la escena.
En paralelo, denunció a Jesús, su hermano mayor, de abusarlo sexualmente hace un tiempo y de hacer lo mismo con otro hermano.

A partir de esto el fiscal Andreoni abrió una nueva causa por este presunto abuso, y ahora espera por el resultado de algunas medidas para avanzar sobre el hecho. Cuando se resuelva este expediente, elevará a juicio el crimen de Trinidad, a la espera de fecha para el debate.

Antecedente
Jesús Concha, antes del homicidio de Trini, ya tenía una denuncia por abuso sexual. El año pasado cuando vivía en el barrio 25 de Mayo de Rodeo del Medio se lo acusó de intentar someter a un nene de 7 años. Fue detenido y el fiscal Andreoni, también a cargo de esa causa, lo imputó por abuso simple en grado de tentativa, en concurso con lesiones.

Luego de una pericia psiquiátrica fue liberado, pero con algunas condiciones. Entre ellas, estaba obligado a informar a la Justicia un eventual cambio de domicilio, algo que ocurrió, pero que él no cumplió.

El joven se mudó al barrio San Cayetano, de Fray Luis Beltrán. Por este motivo se había librado un pedido de captura,que finalmente se concretó tras el asesinato de la pequeña Rodríguez.
También trascendió que menores de este barrio en alguna oportunidad habrían recibido insinuaciones sexuales de parte de los hermanos.

Crimen y estupor
La pequeña Trinidad salió de su casa del barrio San Cayetano en el mediodía del 11 de abril, con destino a su escuela. Fue despedida por su madre, que la miraba cuando caminaba hacia la parada del micro.
Claro que ese trayecto no era corto. Todos los días la nena debía transitar a pie más de un kilómetro para tomar el micro que la depositaba en el colegio Lafinur, donde cursaba el segundo grado.
En horas de la tarde la menor (quien padecía un retraso madurativo) era esperada por su familia, pero ya nunca más fue vista. Al advertir la demora su madre se comunicó con autoridades de la escuela y le dijeron que no había asistido a clases.
Con desesperación empezaron a buscarla en casas de vecinos y amigos, aunque sin noticias. Ya en la noche radicaron la denuncia en la Comisaría 61 y comenzó la búsqueda de la policía.
En la madrugada del 12 de abril, uno de sus seis hermanos y su padrastro dieron con sus restos carbonizados en una ripiera ubicada a unos 500 metros de donde vivía. Allí se halló un cráneo pequeño calcinado y algunos huesos en el mismo estado. Estas partes fueron sometidas a un cotejo de ADN que confirmó su identidad.
El mismo día del hallazgo los hermanos Concha, vecinos de Trinidad, quedaron detenidos como sospechosos.
Elementos que se levantaron en el lugar también fueron peritados y sirvieron para atar cabos y explicar la mecánica del episodio.
De la ripiera los pesquisas se llevaron un ladrillo con sangre de la víctima y cabellos que pertenecían a la nena. Los investigadores creen que la nena fue abusada, luego golpeada con un ladrillo y finalmente, quemada.
Se estima que fue asesinada el 11 de abril, aunque sus restos fueron encontrados en la madrugada del 12. A cinco meses del cruento y triste final de la pequeña, sólo quedan detalles para que el inmenso dolor de su familia se mitigue con algo de justicia.
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