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lunes 29 de febrero de 2016

Caso Rodrigo Osorio: interrogantes en la continuidad de la causa

Se desconoce la hora precisa en que el joven se ahogó en Valle Grande y quién fue el último del grupo que lo vio. Descartan un homicidio y creen que no fue un suicidio

La muerte de Rodrigo Osorio, cuyo cuerpo fue rescatado del lago en Valle Grande el pasado jueves, dejó mucha tela por cortar. Es que todavía hay muchos interrogantes que no tienen respuesta y será finalmente la Justicia la que determine qué pasó el sábado 20, cuando el joven de 25 años se bañaba junto con sus compañeros en una de las playitas de arena del embalse mientras participaba en un campamento organizado por el Tabernáculo Vida y Paz.

Son varias las incógnitas a las que se enfrentará la fiscalía a cargo de Alejandra Becerra, que lleva adelante la causa caratulada "averiguación muerte". La primera es armar el rompecabezas de lo que sucedió ese trágico sábado entre las 16 y las 20.45, cuando partió de regreso el catamarán que recogió a los últimos chicos que quedaban en la playita.

De acuerdo con los testimonios de algunos de los participantes, como Martín Anaya, "Rodrigo se dio un chapuzón en el agua como lo muestran las fotos que se publicaron en Facebook". Después no se supo más nada, nadie vio el momento en que Rodrigo se ahogó, ni siquiera el bañero que estaba en esa playa.
Explicar lo que sucedió después de la excursión será otra de las tareas que tendrá Becerra. Es que ninguno de los 129 compañeros advirtió su ausencia hasta que a la 1.30 del domingo se dieron cuenta de que Rodrigo no estaba. Según dijo Martín, el recuento en el Valle existió pero "había tanta gente entre compañeros y turistas que no advertimos su ausencia".

A la hora de la cena, en el campamento Jesús María, en Rama Caída ocurrió lo mismo, hasta que uno de ellos preguntó por Rodrigo. En ese instante comenzó la búsqueda, que finalizó el jueves 25 por la mañana con la aparición del cuerpo.

Los padres cuestionaron la actitud del grupo, que les comunicó la novedad recién el domingo pasadas las 9. El argumento de los jóvenes fue "agotar la búsqueda para no preocuparlos" y agregaron que "a las 6 de ese día nos quisimos comunicar, pero los teléfonos estaban apagados".

"Rodrigo no sabía nadar", así lo dijo su padre, Walter Osorio, y también lo ratificó Martín, quien incluso agregó que "le ofrecimos un chaleco salvavidas y lo rechazó". El interrogante es por qué nadie se quedó al lado de Rodrigo para cuidarlo.

La fiscal descartó ya la posibilidad de un homicidio porque el cuerpo no presentaba signos de violencia. También insinuó que "por ahora no podemos hablar de un suicidio, porque no tenemos ninguna prueba", y mencionó que "testigos señalaron que Rodrigo estaba de buen ánimo y participó en todas las actividades".
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