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martes 14 de junio de 2016

Caso Ludmila: la Corte deberá definir si la madre fue cómplice del asesinato de la bebé

El fiscal apelará el polémico fallo que condenó a perpetua a Ángel Villegas pero absolvió a Fernanda Páez por la muerte de la pequeña de un mes.

¿Víctima de violencia de género? ¿Cómplice del asesinato de su hija de un mes? ¿Ambas cosas? Estas preguntas deberá resolver en los próximos días la Suprema Corte de Justicia luego de conocerse los fundamentos de la sentencia que absolvió a Fernanda Vanesa Páez Yacanto (22) por el crimen de la pequeña Ludmila Natasha Villegas.

El viernes pasado se hicieron públicos los motivos del fallo que en paralelo condenó a prisión perpetua al padre de la bebé, Ángel Gabriel Villegas Benavídez (22), y trascendió que el fiscal de Cámara Fernando Guzzo presentará un recurso de casación.

Sucede que el representante del Ministerio Público había solicitado prisión perpetua para ambos, entendiendo que, si bien fue el hombre quien golpeó a la criatura de un mes hasta ocasionarle la muerte, su progenitora pudo haber evitado el desenlace fatal.

Tras conocerse la absolución de la joven, fuentes judiciales anticiparon que el fiscal insistirá en que Páez sea condenada a la máxima pena que establece el Código Penal por homicidio por omisión agravado por el vínculo y por alevosía.

Un fallo polémico

Cuando el tribunal de la Séptima Cámara del Crimen leyó el resolutivo y ordenó la libertad de Fernanda Páez, el 3 de junio pasado, muchas fueron las caras de sorpresa en la sala de debate. Es que hasta la propia defensora oficial de la imputada había solicitado una pena para la mujer, aunque era a 13 años de prisión por el delito de abandono de persona.

La representante de la acusada estableció que estaba probado que Villegas era quien golpeaba a la bebé y Páez estaba inmersa en un contexto de violencia de género por lo que no pudo actuar para evitarlo. En una crítica al accionar estatal, la magistrada indicó que "si esta mujer hubiera sido tratada, Ludmila no hubiera muerto".

Pese a esto, pidió la condena por abandono de personas entendiendo que si bien la joven estaba encerrada en su casa y sumisa a la violencia de su pareja, tenía un teléfono celular con el cual se comunicaba con sus familiares y pudo haber solicitado ayuda mediante esta vía.

Sin embargo los jueces Belén Salido –preopinante-, Agustín Chacón y Gabriela Urciuolo sorprendieron a todas las partes y dejaron en libertad a la acusada por el beneficio de la duda. En los fundamentos, los magistrados utilizaron el contexto de violencia de género para justificar el inaccionar de Páez ante los maltratos contra su hija.

"Tanto Ludmila como Fernanda Páez, creo, fueron víctimas no sólo frente a Ángel Villegas, sino también frente un sistema que supo estar a la altura de las circunstancias", explicaron en el escrito de casi 100 páginas.

Los jueces dieron por probado que la joven estaba inserta en un contexto de violencia de género y pusieron en duda el peritaje psicológico que afirmó que "no se observaron en Páez indicadores de ser víctima de violencia de género, y contaba con recursos internos que le permitían implementar conductas defensivas a fin de protegerse a sí misma y a la menor víctima".

Con respecto al uso de su teléfono celular para evitar el desenlace fatal, el Tribunal consideró que la mujer si lo utilizó ya que el día que Ludmila recibió los golpes fatales llamó a su suegra y al 911 para notificar que la pequeña estaba grave.

También consideraron que de todas formas si la progenitora se hubiera animado a escapar de la casa y tomar un micro para dirigirse al Hospital Sícoli "su acción no hubiera evitado el resultado muerte, no al menos con una probabilidad rayana a la certeza".

En cuanto al grado de desnutrición evidente que presentaba la bebé cuando llegó sin vida al nosocomio, los jueces entendieron que "no tiene nada que ver con el núcleo penal que es la muerte de la niña a golpes".

"Creo que el contexto descripto torna inexigible la conducta salvadora analizada aquí o cualquiera de las otras reprochadas (como la de ir en colectivo al hospital o llamar por teléfono inmediatamente). Fernanda Páez no estaba en las condiciones de una mujer normal o de una madre normal", concluyeron los magistrados.

El hecho

El 8 de agosto de 2014, Ludmila Natasha ingresó al Hospital Sícoli sin vida. Los profesionales de la Salud detectaron que tenía una grave hemorragia cerebral y una fractura de pierna, entre otras lesiones. Sus progenitores quedaron detenidos inmediatamente.

Los peritajes sostienen que los golpes fatales se produjeron entre el 6 y 7 de agosto, aunque la declaración de la propia madre reveló un contexto de violencia del hombre hacia ambas desde tiempo atrás.

Fernanda Páez incluso tenía un hijo de otra pareja que a los 4 meses quedó bajo la tutela de su madre ya que se comprobó que tenía una fractura de húmero y otras lesiones producidas por Ángel Villegas. Pese a que estuvieron un tiempo separados bajo ese espisodio y se dio intervención a organismos estatales, la mujer volvió con el hombre y aseguró a las autoridades que ya no la golpeaba más.

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