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domingo 04 de septiembre de 2016

Cae banda de secuestradores virtuales en Godoy Cruz

Fueron atrapados in fraganti gracias a una mujer policía que se hizo pasar por una de las víctimas extorsionadas.

Una banda de secuestradores virtuales cayó ayer en la trampa que a diario les tienden a sus desprevenidas víctimas, a las que les sacan dinero bajo la extorsión telefónica de que tienen un pariente secuestrado.

Los delincuentes, sin imaginárselo en ningún momento, fueron engañados por una mujer policía, que por más de dos horas se hizo pasar del otro lado del teléfono por la víctima.

Los maleantes mordieron el anzuelo al punto de acordar la entrega del dinero. Cuando tomaron el paquete, media policía con el fiscal incluido les cayó encima, en una gomería de calle Joaquín V. González y Salvador Civit de Godoy Cruz, donde se habían guarecido: siete varones y una mujer quedaron presos.

Todo empezó ayer por la tarde. A pesar de ser sábado no laborable, los sospechosos decidieron arremangarse para hacer el día, con el lucrativo negocio de los secuestros virtuales, en los que se ganan miles con una convincente actuación.

Eligieron una víctima y marcaron el número. Atendió un hombre, en Pedro Molina, Guaymallén, a quien lo pusieron al tanto de que le tenían secuestrado a un pariente.

Primero, la víctima creyó la versión pero luego dudó, cortó el teléfono y tomó una decisión inesperada por los secuestradores: caminó hasta la Comisaría 31, que tenía a pocas cuadras, y denunció el caso.
Mientras le exponía a una mujer policía la situación, el teléfono del hombre volvió a sonar: "Son ellos", le dijo angustiado a la uniformada.

Rápida de reflejos y urdiendo un plan audaz, la fémina le pidió el aparato y le indicó: "Déjeme a mí, me voy a hacer pasar por su hija".

Los secuestradores estaban del otro lado y creyeron firmemente que hablaban con la hija del señor al que habían llamado, insistiendo en que tenían a un pariente de ellos en sus manos.

Los gritos de desesperación, los sollozos y la respiración entrecortada de la mujer policía les hizo pensar a los delincuentes que las víctimas habían mordido el anzuelo.

La uniformada entretuvo a los secuestradores, cortó el teléfono un par de veces, lo que los cebó aún más, volviendo a llamarla y profiriéndole terribles amenazas.

Ella, mientras tanto, con la víctima verdadera a su lado, dio aviso a las autoridades, partió a la fiscalía de Guaymallén y se montó con rapidez un gran operativo policial para atrapar a los delincuentes.
La mujer se las ingenió para entretenerlos. Ellos le reclamaban que pagara U$S11.000 (moneda estadounidense) y como la suma era importante, logró ganar tiempo argumentando las dificultades para conseguirla de inmediato.

Cuando todo estuvo listo, el secuestrador virtual le indicó que se dirigiera hasta el hipermercado Libertad en Joaquín V. González y Salvador Civit, de Godoy Cruz.

Las fuerzas policiales llegaron hasta ahí, pero sigilosamente y no batiendo la sirena.

Varios uniformados de civil arribaron con la indicación de hacerse pasar por clientes del supermercado que venían llegando o saliendo de lugar.

Por teléfono los maleantes le dijeron a la mujer que dejara el paquete con la plata sobre un canasto de basura, que estaba frente a una sufrida gomería, la que además ofrecía viandas de comida ya preparada.

Una vez el paquete en el canasto, los detectives observaron que cuatro hombres salieron de la gomería, tomaron el bulto (que obviamente no tenía ni un solo peso) y volvieron a entrar al negocio convencidos de haber dado el gran golpe del día: U$S11.000, es decir, la suma en moneda autóctona de $165.000.

Duró poco la ilusión de la banda. En segundos la gomería estaba rodeada. Ocho personas había en el local, siete varones y una mujer. Todos fueron detenidos. Se secuestraron además seis teléfonos celulares, prueba crucial para acreditar la autoría del delito.

Los investigadores concluyeron sin dudarlo que detrás de la ruinosa y humilde gomería, que además vendía comida preparada, operaba una próspera banda de secuestradores virtuales.
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