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viernes 20 de mayo de 2016

Víctima del "gendarme carancho" reclama indemnización por daños y perjuicios

La presentación hecha ante la jueza en lo civil y comercial Alicia Pérez es luego del procesamiento que fijara la Justicia de San Isidro contra Juan Alberto López Torales, y Roberto Galeano, un ex coronel quien oficiaba de asesor del Ministerio de Seguridad.

Christian Romero, el hombre que fuera involucrado falsamente como la persona que atropelló a un gendarme sobre Panamericana durante una protesta Lear, demandó al Estado por los "daños y perjuicios".

La presentación hecha ante la jueza en lo civil y comercial Alicia Pérez es luego del procesamiento que fijara la Justicia de San Isidro contra Juan Alberto López Torales, y Roberto Galeano, un ex coronel quien oficiaba de asesor del Ministerio de Seguridad.

El 30 de julio de 2014, ante una protesta de trabajadores de Lear, el gendarme Torales tomó carrera, y se tiró sobre el vehículo que conducía Romero, intentando simular haber sido atropellado por éste.

Según relatara el propio Romero en la demanda: "me apresto a poner primera marcha y arrancar el vehículo cuando, súbitamente, un gendarme de enormes proporciones directamente se arrojó sobre el vehículo Chevrolet que conducía.

Se trató de López Torales, aquí demandado. Con toda su humanidad se había tirado sobre el capot provocando una importante abolladura y con su codo golpeó fuertemente el parabrisas haciendo estallar los cristales".

"Realmente quedé atónito ante la conducta del funcionario, sin poder reaccionar. Está por demás acreditado que López Torales se tiró sobre el Chevrolet con la intencionalidad manifiesta de inventar que había sido embestido. Como fue de público y notorio, a partir de este ridículo suceso, el accionado López Torales fue bautizado como el "gendarme carancho", por la fraudulenta práctica de inescrupulosos que se arrojan sobre automóviles para falsear un accidente de tránsito", contó.

Romero incluso recordó: "me aplicaron golpes de puño, me arrojaron al piso, me dieron puntapiés, arrastraron mi cuerpo por el pavimento. En tanto que me colocaban las manos hacia atrás, sin que siquiera atinara a algún tipo de reacción, me golpearon, patearon y vejaron entre varios gendarmes. Me esposaron con las manos hacia atrás y me levantaron con el consabido dolor en las muñecas".


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