País - Juliana Awada Juliana Awada
jueves 10 de marzo de 2016

Una etapa de austeridad que ya comenzó a hacer ruido

Caso testigo. El ministro de Transporte, Guillermo Dietrich, ha sido noticia por llegar a trabajar en bicicleta a modo de dar el ejemplo. Su nombre también está en los portales de los diarios por hacerse llevar a su casa en el helicóptero presidencial.

Desde que asumió la presidencia, tan sólo hace tres meses, Mauricio Macri se ocupó de resaltar que el sello de su gobierno iba a ser la austeridad en todas las áreas del Estado. Y esa fue la excusa perfecta para comenzar con la "limpieza" de ñoquis, poniendo a todos los trabajadores en la misma bolsa. Los que hacían bien su tarea y los que nunca fueron a marcar tarjeta.

Incluso hasta la primera dama, Juliana Awada, se ha encargado de cultivar un perfil bajísimo y luce siempre un estilo totalmente despojado de lujos, en contraposición a lo que solía hacer la ex presidenta Cristina Fernández (los macristas siempre se encargaron de mostrar los trajes, zapatos y relojes de marca que la supieron caracterizar).

Pero resulta que ahora el ministro de Transporte, Guillermo Dietrich, que venía promoviendo el uso de la bicicleta para ir a trabajar, algo que los diarios reflejaban como una gran noticia, se hace llevar a su casa en un barrio privado en el helicóptero presidencial.

Por supuesto que las críticas no tardaron en aparecer una vez que la novedad se filtró. Sin embargo, el funcionario justificó su accionar diciendo que fue una decisión del propio Presidente.

El hecho ocurrió el sábado 13 de febrero después de un acto que Dietrich compartió en Quilmes con Macri, por la inauguración de un tramo del ramal Roca. Como Macri regresaba a su quinta Los Abrojos, en Los Polvorines, se ofreció a "acercar" a Dietrich y a su hijo a su country en Pilar, ya que le quedaba de paso. El mismo ministro justificó el viaje al argumentar que la aeronave sólo se desvió 21 kilómetros de su recorrido, lo que significó apenas cinco minutos de vuelo.

El punto es el hecho y no la distancia, y la utilización de un bien público para beneficio personal.

Precisamente, fuentes del sector aeronáutico detallaron que el costo de una hora de vuelo en el Sikorsky S-70 A-30 Blackhawk (H-01) de la presidencia es de unos 4 mil dólares. Nada más y nada menos que alrededor de $60.000.

Otra de las cosas que también se cuestionaron –por razones de seguridad– fue el sitio elegido para el aterrizaje (la cancha de polo del country), ya que no figura en la lista de lugares habilitados por la Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC).

Dietrich ya había protagonizado otro escándalo cuando se conoció que pidió viajar con su familia en primera clase a Barcelona en Aerolíneas Argentinas (él tenía los pasajes en clase turista), haciendo uso de su cargo como titular de Transporte (medios porteños dicen, incluso, que habría hablado directamente con su titular Isela Constantini).

En su descargo, Dietrich aseguró que la diferencia de costos fue asumida por la compañía Air France, donde su vuelo con destino a París fue cancelado por un desperfecto técnico. Por ello, fueron reubicados en un avión de la línea de bandera al igual que el resto del pasaje.

A esta altura de los hechos y como funcionario de esta "nueva etapa", debería haber dado el ejemplo trasladándose en su auto a su casa –seguramente con el chofer oficial– y viajar como los demás clientes que perdieron su vuelo a Europa, ya que estoy segura que no tuvieron la misma suerte que Dietrich. ¿O será que todo es una pantalla?
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