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jueves 27 de junio de 2013

Una abogada mendocina logró el primer fallo sobre gestación sustituta

Fabiana Marcela Quaini condujo el caso de una niña que creció en un vientre prestado y ahora la Justicia confirmó la filiación biológica de los padres. En el país no existe legislación sobre el tema.

Por Luciana Morán
moran.luciana@diariouno.net.ar

“Quilmeña, con mucho orgullo” y “mendocina porque no tuve otra opción”, así define con humor su procedencia la abogada que logró el primer fallo judicial sobre maternidad subrogada en Argentina. Luego de más de un año de trabajo, Fabiana Marcela Quaini –quien vive en Mendoza y está casada con un mendocino– condujo a buen puerto el sueño de un matrimonio de Buenos Aires cuya hija creció en el vientre de otra mujer. El miércoles pasado, la jueza Carmen Bacigalupo le otorgó a la pareja la maternidad subrogada, confirmando la filiación biológica de los padres.

Nunca antes la Justicia se había expedido sobre un caso de “gestación por sustitución”, figura que actualmente carece de legislación en el país y cuya contemplación está en el proyecto de reforma unificada de los códigos Civil y Comercial presentada el año pasado ante el Congreso.

“Todo el proceso se realizó acá y eso es muy importante, porque hace que la gente no tenga que ir a otros países, donde los costos son muy elevados. Así tendrán la oportunidad de tener su hijo y su familia, que es un derecho inalienable. El fallo será un antecedente válido y significativo para que miles de argentinos hagan un envite por la maternidad subrogada para lograr el sagrado sueño de ser padres”, valoró Quaini.

Corazón
Viajar a otro país donde sí existiera una normativa para estos casos –conocidos como alquiler de vientre– había pasado por la cabeza de Juan De Gregorio (44) y Maica Moraes (40), pero lo descartaron debido al alto costo. Antes de llegar a este punto, el matrimonio intentó infructuosamente adoptar. “Acá en Argentina no es fácil adoptar. La primera opción fue la adopción y nunca la descartamos, seguimos inscriptos, pero nunca nos llamaron”, contó ayer Moraes en radio Nihuil.

Juan y Maica perdieron dos embarazos y más adelante a ella debieron extirparle el útero. Una mano amiga apareció. La pequeña BM, quien hoy tiene un año y dos meses, creció en el vientre de una amiga de Maica, que se ofreció para albergar el embrión formado por un óvulo y un espermatozoide del matrimonio. Al cabo de 9 meses llegó el nacimiento, en Buenos Aires, que fue presenciado de cerca por Maica y Juan.

“Tuvimos apoyo psicológico, era necesario. El momento más feliz fue el día en que nació mi hija. Fue un parto de tres. Estamos todos”, dijo Maica, al tiempo que su esposo completó: “Fue algo mágico, muy especial, muy fuerte y que finalmente disfrutamos. Si bien fue algo con mucha tensión e incertidumbre, pudimos disfrutar mucho del proceso los tres. Siempre tuvimos la convicción, por eso elegimos este camino e ir a la Justicia”.

Por esas piedras caminó también la abogada Quaini, que trabajó para que la pequeña pudiera ser reconocida en el Registro Civil como hija del matrimonio, aunque hubiese crecido en el vientre de otra mujer. La beba no tenía DNI ni partida de nacimiento, lo que traía muchas dificultades.

“Para un abogado es un trabajo de muchos meses, mucha garra y mucha energía, y claro que te emocionás cuando estás con los padres. Estamos todos llorando y nosemociona, sos ser humano además de ser abogado. Además, la ves a la gorda y sentís una responsabilidad tremenda de legalizar su situación, a veces te quita el sueño y cuando lo lográs es maravilloso”, dijo Quaini.

La abogada ha llevado otros casos de maternidad subrogante en el exterior, pero el de Maica y Juan es el primero en Argentina (y es inédito).

“Tengo varios casos sobre el tema encaminados en distintas jurisdicciones, incluso intrafamiliares. Por ejemplo, hay una hermana que se ofrece para ser madre gestante del embrión de su hermana, o prima, o madrastras que se ofrecen. En Mendoza todavía en la Justicia no he presentado ningún caso, tal vez dentro de poco”, afirmó Quaini a UNO.

Sin legislación
De dónde proviene genéticamente ese ser que nacerá, qué condiciones debe cumplir la maternidad subrogada, qué rol cumplen en el caso de que formen parte de la gestaciónlos donantes de gametos (espermatozoides u óvulos) y otros complicados puntos aún no tienen un marco que los legisle en Argentina, a pesar de la reciente promulgación de la Ley de Fertilización. El proyecto de reforma de los códigos Civil y Comercial (que otorgó parámetros para el fallo mencionado en esta nota) –que aún no se aprueba en el Congreso– contempla estos caos, lo que sucede con aquellas familias no tradicionales cuyos padres han concebido a sus hijos a través de métodos de fertilización asistida.

En la reforma aún no aprobada se establece que la filiación entre el bebé y la pareja existe cuando al menos uno de los dos miembros aportó sus gametos, siempre y cuando la gestante no haya aportado sus óvulos. Otro de los requisitos es que la madre subrogante no debe recibir retribución alguna por gestar al niño, debe al menos tener un hijo propio y no haber atravesado más de dos procesos de gestación por sustitución.

Vasta experiencia internacional
Quaini lleva más de 28 años ejerciendo la profesión. Tiene un extensísimo currículum que incluye una vasta experiencia internacional y nacional. Se graduó en la Facultad de Derecho de la Universidad Católica, de La Plata, estudió en Francia y otros países de Europa perfeccionándose en derecho internacional de familia y ambiental internacional.

Se trata de la misma profesional que asesoró legalmente a la pareja de alvearenses –Carina Valdés y Darío Pacheco– y logró que no perdieran a su hija adoptiva Rosalinda, la pequeña que sobrevivió al terremoto que sacudió Haití el 12 de enero de 2010.

El periplo de la familia para llegar hasta Rosalinda concluyó con la llegada de la pequeña desde Estados Unidos, adonde había sido evacuada como sobreviviente del sismo y exigían comprobantes de la adopción que habían quedado sepultados bajo los escombros en la isla.

Su intensa actividad a nivel internacional ha hecho que los aviones sean “su tercer domicilio”. “Vivo en Mendoza, sería mi primer domicilio. La otra mitad del tiempo estoy en Buenos Aires, que sería mi segundo domicilio; pero eso es cuando no viajo al extranjero, una vez al mes aproximadamente”.

Casada con Juan Romá, comentó: “No tengo hijos, siempre me dediqué a resolver los temas de familia de los demás; si no, hubiese tenido al niño arriba de un avión con todo lo que viajo”.

“Nosotros los abogados somos auxiliares de la Justicia, por lo cual mi preocupación es darle un marco jurídico de seguridad a la familia de los niños por nacer o al niño. Las cuestiones éticas, morales o religiosas fuera del derecho son ajenas a mi trabajo”.

La voluntad de ser padres

En la sentencia del caso inédito llevado por Quaini, la jueza entendió que no existe aún regulación legal que habilite o prohíba la maternidad subrogada en el país y que los argumentos terminan dando la pauta de que se trata de una realidad, aun cuando no está legislada.

Se especifica que “no existe aún regulación legal que habilite o prohíba, en su caso, la técnica utilizada por los peticionantes para el acceso a la maternidad y paternidad, esto es, la maternidad mediante la subrogación de vientre utilizando material genético de la propia pareja”.

En el texto del resolutorio también hay muchas citas doctrinarias de jurisconsultos argentinos como María Victoria Famá, Eduardo Zannoni, Aída Kemelmajer, Eleonora Lamm y Cecilia Grosman.

Uno de los conceptos más fuertes es la idea de que para ser padres hay que tener el deseo de serlo. En una de las citas se destaca que en la gestación por sustitución importa comprender la existencia de una “disociación entre la maternidad genética, la maternidad gestacional y la maternidad social, originada por el acceso a técnicas de reproducción asistida, por parte de quienes pretenden acceder a la construcción de un vínculo parental (…) El elemento determinante de la filiación es nada menos que la voluntad procreacional, la intención de querer engendrar un hijo con material biológico propio, empero, acudiendo a la portación del embrión en el vientre de un tercero para su gestación y alumbramiento posterior”.

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