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sábado 29 de enero de 2011

Sumariaron a dos policías por tener sexo en un móvil mientras estaban de servicio

Todo quedó al descubierto cuando fueron monitoreados por un operador del sistema de comunicaciones de la policía y por el radio del patrullero se los escuchó en su momento de intimidad.

El operador del 911 no imaginó lo que escucharía cuando quiso monitorear lo que ocurría con un patrullero que se había salido de jurisdicción. Gemidos, frases eróticas y solicitudes para adoptar tal o cual postura sexual fueron retransmitidas desde el equipo de comunicaciones del móvil al parlante de la base del sistema Tetra.

Los que proferían semejantes exclamaciones eran dos jóvenes oficiales, hombre y mujer, que no pudieron contener sus deseos y decidieron saciarlos en pleno servicio. El desliz les costó un sumario y un traslado a 50 kilómetros de distancia de su unidad de origen.

“Donde se come…” reza un dicho popular que fue olvidado rotundamente una noche de esta semana por dos oficiales auxiliares de la Comisaría 13, de Rivadavia. Ella y él, veinteañeros, fueron invadidos por la pasión en plena ronda policial y sucumbieron al deseo olvidándose de que, pese a estar apagados, los equipos de comunicación del sistema Tetra permiten que el operador pueda escuchar el sonido ambiente si lo cree necesario.

Los enamorados, de quienes no se sabe si ya mantenían una relación de noviazgo antes de este encuentro o si tropezaron con el cascote de la infidelidad, salieron de patrullaje en un móvil de la unidad y eligieron una zona oscura y alejada de curiosos para vigilar. La búsqueda de intimidad los llevó a apagar el equipo de comunicaciones y cometieron el error de salirse de su jurisdicción. Esto alertó a uno de los operadores que monitoreaba el movimiento de los patrulleros y decidió abrir el micrófono, suponiendo que la pareja podía estar en emergencia… Y la emergencia existía, pero no la que se imaginaba el indiscreto escucha.

Los gemidos y frases que salieron del parlante no dejaron ninguna duda de lo que pasaba en el interior del móvil. Además de apasionados, los policías eran muy explícitos en sus solicitudes y comentarios.

El operador, teniendo en cuenta que sus compañeros estaban en servicio y que debían estar patrullando Rivadavia, decidió informar la irregularidad a su superior, mientras el audio de las piruetas amorosas quedaba grabado automáticamente en el sistema.

La pareja, ya mucho más relajada, regresó a su base tiempo después sin sospechar que su desliz llegaría a oídos, literalmente, hasta del mismo Ministro de Seguridad.

El miércoles último se les informó oficialmente a los dos apasionados que su destino ya no sería Rivadavia, sino una unidad de Mendoza capital, y que se les efectuaría un sumario, en principio por abandono de servicio.

“Son dos chicos jóvenes y pueden hacer lo que quieran, pero no cuando están de servicio, utilizando bienes del Estado y brindando seguridad a la ciudadanía”, dijo ayer una alta fuente policial que, además de su molestia por la situación, mostró cierta compasión por los tórtolos.
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