País - Barack Obama Barack Obama
jueves 24 de marzo de 2016

"Sean líderes y háganse oír", les dijo Michelle Obama a 400 estudiantes

La primera dama habló en el Centro Metropolitano de Diseño, en Barracas, con su par argentina, Juliana Awada.

La primera dama de Estados Unidos, Michelle Obama, instó a 400 alumnas que la escuchaban en el auditorio del Centro Metropolitano de Diseño del barrio porteño de Barracas a ser "líderes", y a que "se coloquen a la altura de las circunstancias" debido a que "Argentina está ocupando un rol cada vez más preponderante en el mundo actual".

"Deben ser libres y deben ser líderes no sólo de Argentina sino en el mundo cada una con lo que crea que sabe hacer", proclamó la esposa de Barack Obama, en un mensaje que fue escuchado en el más absoluto silencio por las estudiantes de colegios privados y públicos y del programa AXES, un plan de becas promovido por la Embajada de Estados Unidos para alumnos de escasos recursos en diferentes países.

Michelle Obama les pidió que luchen por la igualdad y que "desbanquen el mito de que las ciencias y las matemáticas son sólo para hombres", y se emocionó cuando agradeció la oportunidad de estudiar abobacía que le dieron sus padres, quienes, sostuvo, "jamás hubieran imaginado" qué tan lejos llegaría como primera dama de EE.UU.".

"Aun lejos, estoy como en casa"
La primera dama de EE.UU. destacó la importancia de "afianzar los lazos y promover un nuevo espíritu de cooperación en tantos ámbitos distintos" entre Argentina y su país, y pidió a las mujeres argentinas que "sean agentes de cambio mundial".

"Si bien estoy lejos de mi casa, aquí me siento como en casa. Yo me crié en un barrio igual a este en el sur de Chicago", afirmó Michelle Obama al comenzar la charla ante un auditorio compuesto por mujeres jóvenes en el Centro Metropolitano de Diseño (CMD), en el barrio de Barracas, tras ser presentada por la primera dama argentina, Juliana Awada.

"Estudien para hacer una diferencia en el mundo. Sean líderes en sus trabajos y agente de cambio mundial. Su país es un actor cada vez más importante en el escenario mundial, con una mayor voz en los asuntos mundiales. Pónganse a la altura de las circunstancias y háganse oír", dijo Michelle.

Almorzó en una parrilla porteña
Michelle Obama almorzó este mediodía junto con sus hijas y su comitiva en una parrilla del barrio porteño de San Telmo, como parte de la actividad con agenda propia que desarrolló en el marco de la visita oficial de su marido a la Argentina.

Había protagonizado por la mañana una actividad en el Centro Metropolitano de Diseño de Barracas junto a la primera dama argentina, Juliana Awada, tras lo cual llevó a sus hijas Malia y Sasha a degustar carne argentina a San Telmo.

Las Obama almorzaron en la Gran Parrilla del Plata, ubicada en la esquina en la que se cruzan las calles Chile y Perú, en un salón que fue cerrado exclusivamente para el evento que involucró a unos 25 comensales, entre funcionarios de la Casa Blanca y agentes del Servicio Secreto estadounidense encargados de su custodia.

Los visitantes fueron atendidos por los mozos del restorán con mejor domino del inglés (Gabriel y Mariano) y por el encargado del lugar (Daniel), quienes pudieron tomarse fotos con la delegación.
El menú fue típico y todos probaron ojo de bife y medallón de lomo acompañado con ensalada y papas fritas. Para beber, además del agua y las gaseosas, pidieron los mejores vinos que ofrece la casa: Cadus Malbec y DV Catena.

Si bien Michelle Obama llegó al restorán pasadas las 13, los preparativos para el almuerzo comenzaron mucho antes.

Bien temprano el dueño del local se enteró que parte de la delegación estadounidense pretendía almorzar ahí y a las 10 llegaron los miembros del servicio secreto para inspeccionar el salón en el que almorzaría la primera dama.

Tras bajar las persianas del salón que sería utilizado y solicitar que fueran apagadas las cámaras de seguridad internas, comenzaron a llegar a la esquina de Chile al 600 una decena de móviles policiales y del servicio secreto de los Estados Unidos.

El operativo incluyó a cinco oficiales de la Policía Metropolitana, más de 15 de la Federal, 10 camionetas de la custodia norteamericana y un móvil de la brigada antiexplosivos.

La presencia policial generó el corte de la intersección de las calles Chile y Perú y el amontonamiento de buen número de turistas y porteños que se acercaron para ver lo que ocurría en el salón contiguo al principal, en el que la actividad gastronómica transcurría con normalidad.

Pasadas las 14, la comitiva pagó una cuenta de los $10.000 – "más una propina generosa", según uno de los mozos– y a las 14.18 Michelle abandonó el salón para continuar con la actividad de su agenda oficial.

Fuente:

Dejanos tu comentario

Más Leídas