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jueves 06 de octubre de 2016

Peritajes policiales reforzaron la hipótesis de que el cura Juan Viroche se suicidó

No obstante, miembros de la Iglesia Católica, fieles y vecinos insistieron en que el sacerdote fue asesinado en venganza por haber denunciado la venta de drogas

El fiscal que investiga la muerte del cura Juan Viroche, quien ayer fue encontrado ahorcado en su parroquia de la localidad tucumana de La Florida, sumó hoy nuevos elementos a partir de una serie de peritajes policiales que refuerzan la hipótesis del suicidio, informaron fuentes de la investigación.

No obstante, miembros de la Iglesia Católica, fieles y vecinos insistieron en que el sacerdote fue asesinado en venganza por haber denunciado la venta de drogas y se realizó una masiva marcha en la capital tucumana en reclamo del real esclarecimiento del caso.

De acuerdo a los voceros consultados, el fiscal a cargo de la causa, Diego López Ávila, recibió en las últimas horas un informe realizado donde se halló el cadáver por los peritos de la División Criminalística y efectivos de Homicidios de la Policía provincial.

En este peritaje se indicó que la únicas huellas encontradas pertenecen a Viroche (47) y que en el lugar no se advirtieron signos de pelea, precisaron los informantes.

Según las fuentes los peritos determinaron que la puerta del cuarto donde estaba el cuerpo se encontraba cerrada por dentro y obstaculizada por un mueble.

Además, los peritos están abocados al análisis de la computadora y del celular del cura en busca de pistas en las últimas comunicaciones de aquel.

En tanto, esta noche se volvió a realizar una marcha, esta vez en San Miguel de Tucumán, reclamar justicia, ya que gran parte de la comunidad no cree en la hipótesis del suicidio.

Por la tarde, una multitud participó de la inhumación de los restos de Viroche en el cementerio Cevil Pozo, en la zona este de Tucumán, donde hubo llantos, aplausos, pedidos de justicia y también una suelta de globos color blanco y amarillo.

El cortejo fúnebre partió de la iglesia Nuestra Señora del Carmen en la localidad de Posse, donde el féretro fue envuelto en una bandera Papal y otra del club de fútbol San Martín, que disputa el torneo de la Primera B Nacional y del que el cura era hincha.

Miles de personas, incluyendo familias completas y niños, formaron parte de una larga caravana compuesta por motos, autos y colectivos repletos, y que acompañó los restos de Viroche por el frente de la Parroquia Nuestra Señora del Valle de La Florida, donde el cura se desempeñaba y también fue hallado muerto.

La despedida del cura comenzó por la mañana, cuando miles de fieles, vecinos y amigos asistieron al velatorio que se llevó a cabo en la capilla ardiente instalada en la iglesia Nuestra Señora del Carmen, en Posse.

"El padre fue asesinado y están inventando que tenía mujeres para ensuciarlo", manifestó apesadumbrada María Rosa, una de las fieles que se presentó en dicha capilla, donde el arzobispo de Tucumán, monseñor Alfredo Zecca, oficio una misa en memoria de Viroche.

Zecca llegó a esa iglesia acompañado por el obispo de Concepción, José María Rossi, y por el cardenal Luis Villalba para dar el oficio religioso antes de que los restos del sacerdote fuesen inhumados en Cevil Pozo.

"El padre Juan me viene a ver a mí el miércoles 28 a la mañana y me dice 'quiero irme de la parroquia porque estoy amenazado'; mi respuesta fue: 'Juan, a mí nada me interesa más que tu vida, andate inmediatamente, yo proveo a la parroquia, no te preocupes y andate'", contó a la prensa el arzobispo y agregó que Viroche le dijo que estaba "angustiado, deprimido y con miedo".

Según Zecca, "el viernes 30 estaba firmado el decreto, el padre Juan después se quedó y no se fue en ese momento".

Sin embargo, un grupo de vecinos que asistió al velatorio le recriminó al arzobispo no haberle brindado el apoyo necesario después del pedido de traslado y lo responsabilizaron de "haberlo dejado solo" en la pelea contra las bandas dedicadas a la venta de drogas.

En ese marco, el abogado del Arzobispado de Tucumán, Facundo Maggio, respaldó a Zecca y también la labor del fiscal López Ávila.

"No somos parte (en la causa) pero nos abocamos a estar al tanto de la situación por intermedio del arzobispo y también a estar en contacto con el fiscal para estar al tanto de lo que sucede en el expediente", indicó el letrado.

Por su parte, el obispo de Merlo-Moreno, Fernando Maletti, comparó hoy la muerte deViroche con la del cura Carlos Mugica, asesinado en 1974, mientras que el villero padre "Pepe" aseguró que su par fue "víctima de la mafia" y el activista solidario Juan Carr consideró que al párroco "lo mataron".
Fuente: Noticias Argentinas

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