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martes 18 de julio de 2017

Perdonó al hombre que intentó asaltarlo y lo abrazó en plena audiencia judicial

Alberto (68) fue asaltado y golpeado hace un año y medio. Tuvo una actitud que sorprendió a todos, incluso al acusado

Alberto tiene 68 años. Hace 20 días llegó a una sala de tribunales. Lo hizo de traje, tal es su respeto por la Justicia. A unos metros de él se ubicaba Sebastián Montada (31). Ambos se había conocido hace un año y medio cuando Montada lo asaltó y lo golpeó. Desde ese momento, Alberto sale con miedo a la calle.

Tal vez Alberto pensaba en eso, cuando el acusado le preguntó a su abogada si lo iban a mandar a la cárcel. Actualmente trabaja en un aserradero pero lo que pasó con Alberto también forma parte de su vida y tiene miedo de las consecuencias y de la decisión que se tome en esa sala de Río Negro.

"En esa audiencia le pedí al fiscal que considerara un criterio de oportunidad. Se trata de una alternativa al proceso penal que, si resulta en una negociación exitosa entre víctima, acusado y fiscal, puede dejar sin efecto la causa y derivar en un sobreseimiento", contó al diario La Nación, Celia Delgado, defensora de Montada. A manera de reparación simbólica, le ofrecían a la víctima pagarle 1500 pesos.

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"Había pasado ya más de un año del hecho y Sebastián estaba esforzándose mucho en mejorar su vida, trabajando sobre sus adicciones. Tiene esposa y un hijo chiquito", contó la defensora. "Incluso consiguió empleo en un aserradero, aunque en negro", detalló.

Como la tentativa de robo había sido con violencia y amenazas, el fiscal no accedió al pedido de Delgado.

La sorpresa

Alberto pertenece a "Víctimas por la Paz", una agrupación de personas que apelan a las respuestas no violentas ante el delito.

Por eso, tomó una decisión que sorprendió a más de uno. Él no quería seguir con la acusación, no quería el dinero pero sí pidió una cosa: hablar con su asaltante.

Montada y su defensora aceptaron de inmediato. Era la oportunidad que esperaban y que minutos antes parecía imposible.

La víctima se sentó junto al fiscal, miró a quien fuera su asaltante y le preguntó el por qué había actuado con tanta violencia en el robo. Le reveló que si solamente le pedía el dinero, él no se iba a resistir. Finalmente le perdonó y le deseó una mejor vida.

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El acusado y la víctima en los tribunales<br>
El acusado y la víctima en los tribunales

Las palabras de Alberto calaron hondo en el acusado. Se quebró y le pidió perdón. Finalmente le dijo que no tuviera miedo a la hora de salir.

En ese momento, Alberto pidió permiso para acercarse a Sebastián. Se paró ante él. Primero le dio la mano pero luego lo abrazó fuerte.

Tras esta emocionante escena, a Sebastián se le concedió el criterio de oportunidad. A pesar de que la víctima no quería el dinero, el fiscal consideró que correspondía exigir el pago de una reparación simbólica.

Alberto y Sebastián salieron caminando juntos del juzgado. Ya se han encontrado un par de veces por el barrio, donde Alberto se convirtió en una especie de héroe: lo saludan todos los vecinos, incluso los adolescentes.

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