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miércoles 27 de abril de 2016

Les prometieron vivir en un country y están entre los yuyos

De los 117 lotes vendidos en un barrio de Neuquén, sólo una familia se mudó, y se sienten desamparados entre los yuyos, la arena y las alimañas.

Un matrimonio denunció que fueron estafados al comprar un terreno en lo que iba a ser un "country" en la ciudad neuquina de Plottier, donde ahora viven sin los servicios que le prometieron.

De los 117 lotes vendidos en el loteo Bar2, ubicado en el sector Colonia San Francisco a la salida de Plottier, sólo una familia se mudó, y se sienten desamparados entre los yuyos, la arena y las alimañas.

Patricia Teves y Luis Bertolini alquilaban una vivienda en la ciudad de Neuquén cuando a través de una inmobiliaria conocieron la propuesta de un loteo ubicado detrás de los barrios Las Lilas y El Ceibal de Plottier.

Cuando la pareja fue a verlo en el año 2009, las calles estaban demarcadas y cada lote contaba con un pilar de luz, lo que daba una apariencia de seriedad al proyecto.

Tras salir sorteados en el plan Procrear y luego de lidiar con el loteador durante un año, la pareja consiguió escriturar su terreno con la que pudieron comenzar a construir.

Señalaron que los folletos que les dieron en "las oficinas del Estudio A3 de Neuquén decían que el barrio contaría con los servicios de agua potable, energía eléctrica, alumbrado interno, enripiado de calles" y que con el tiempo "nada de eso fue cierto".

El barrio se convirtió en un lugar abandonado, la casa de esta familia quedó al lado de un pozo y entre médanos de arena.

Ellos mismos abrieron el alambrado perimetral, ya que por el ingreso al barrio es imposible llegar hasta su casa. "Los propietarios del loteo no dan la cara y se esconden cuando los vamos a ver", denunció a LM Neuquén Bertolini.

La familia se mudó al lugar hace un año y medio, y tuvieron que hacer por sus propios medios la obra de luz. Después de varias gestiones con la cooperativa eléctrica, lograron que la conectaran, para lo que tuvieron que pagar la instalación de un transformador y 8 postes de luz y cableado por 60 mil pesos.

El agua la tienen de una perforación, pero no cuentan con ningún análisis para determinar si es potable, y se calefaccionan con garrafa y una estufa a leña. "Sólo locos como nosotros podemos vivir acá. Aún tenemos esperanzas de que esto se convierta algún día en el barrio que nos prometieron", afirmó Patricia.
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