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domingo 08 de enero de 2017

La posible candidatura de Cristina tiene en vilo al PJ en Buenos Aires

La ex presidenta mide más que otros eventuales postulantes peronistas, que ven con preocupación los sondeos con miras a las próximas PASO. Tratarán de evitar competir con ella.

Cuando falta poco más de medio año para las elecciones legislativas, el peronismo bonaerense está pendiente de una eventual candidatura de Cristina de Kirchner como senadora o diputada nacional, lanzamiento que de concretarse condicionaría el rearmado del PJ en la provincia de Buenos Aires, donde el liderazgo de la ex presidenta divide aguas.

La dirigencia del PJ, fragmentada en varios agrupamientos definidos por su mayor o menor acercamiento a la ex jefa de Estado, no es indiferente a los resultados que muestran la mayoría de los sondeos de opinión, y que la ubican con un piso no menor a 25 puntos e imponiéndose en cualquier escenario sobre otros candidatos del peronismo, en una hipotética PASO.

Inclusive los sectores más reactivos a la conducción de Cristina , como los intendentes nucleados en el Grupo Esmeralda -y acaso los más deseosos en evitar que la ex mandataria se robe el primer plano-, son conscientes de la dificultad que supondría competir con ella en una primaria con una lista alternativa, por lo que una candidatura de la jefa del kirchnerismo los obligaría a sentar posición.

Si en el comienzo del año había un consenso mayoritario en el PJ de que el peronismo debía encarar un proceso de oxigenación que decantara en nuevos liderazgos para afrontar la etapa que catalogaban como postkirchnerista, con la cuenta regresiva para las elecciones en marcha y contando, y sin opciones potentes que puedan hacerle sombra a CFK, ya son pocas las voces que se animan a minimizar la capacidad de tracción electoral que la ex mandataria conserva en Buenos Aires, y que la convierten en una carta competitiva para enfrentar en las urnas a Cambiemos y al Frente Renovador.

En el Grupo Esmeralda todavía albergan la esperanza de que el ex ministro de Interior y Transporte Florencio Randazzo despierte del letargo y se anote en la carrera electoral, pero aún así les queda claro que con Cristina metida en el baile, sería riesgoso poner en la cancha al oriundo de Chivilcoy.

Uno de los que todavía no se resignan a asumir mansamente el protagonismo de Cristina Kirchner es el ex precandidato a gobernador bonaerense Julián Domínguez, quien consideró que "este tiempo requiere nuevos liderazgos y no se puede poner vino nuevo en vasijas viejas".

Aunque no ha habido por ahora otras expresiones similares se estima que Domínguez podría encabezar un sector que tratará de impedir que Cristina encabece una lista.

De todos modos, la ex presidenta hasta ahora no se ha expresado sobre su eventual candidatura algo que tiene en vilo a la dirigencia peronista.

En marzo lanzarán la CFK, que remplazará al antiguo Unidos y Organizados
Mientras que en el PJ el reconocimiento del liderazgo de Cristina sigue siendo materia de discusión y no existe una posición unificada, en el kirchnerismo comienzan a acelerar los pasos para lo que será en marzo el gran acto de lanzamiento de la Convocatoria Federal Kirchnerista (la CFK), que reunirá a todas las organizaciones que conforman el elenco estable que se mantiene leal a la conducción de la ex presidenta.

El embrión de este flamante espacio, que remplaza al ya oxidado Unidos y Organizados de la última etapa del cristinismo en el gobierno, se gestó en las tertulias que de manera quincenal y bajo cuatro llaves reunían a un referente de cada una de esas fuerzas en una quinta del conurbano.

Por allí pasaron Máximo Kirchner y Andrés Larroque por La Cámpora, Martín Sabbatella por Nuevo Encuentro, Agustín Rossi y Daniel Filmus por la Corriente Nacional de la Militancia, Carlos Castagnetto por Kolina, Luis D'Elía y Gabriel Mariotto por Miles, Víctor Santa María por el peronismo porteño, Jorge Ferraresi por el Grupo Patria de intendentes, y Jorge Capitanich como representante de los jefes comunales kirchneristas del interior del país, entre otros.

Todos ellos coincidían en que el kirchnerismo tenía que reorganizarse y estrechar filas para no perder peso en la puja política con otros sectores del peronismo bonaerense, con los que imaginan conformando una lista de unidad o bien confrontando en una interna.

El bautismo de la CFK, con Cristina como única oradora, iba a realizarse a fin de año en el microestadio de Ferro ante 2.000 dirigentes de 20 organizaciones K, pero finalmente se suspendió bajo el argumento del aluvión de agrupaciones que quedaban afuera, lo que hubiera desbordado la capacidad del auditorio.

Es por eso que se reprogramó la actividad para marzo, pero con una dinámica diferente: será un congreso militante con trabajo por comisiones temáticas, que culminará con un multitudinario acto abierto.
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