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miércoles 02 de marzo de 2016

La degradación de los bosques del noroeste cordobés se ubica entre las más altas del mundo

Desde el Imbiv cuantificaron la cantidad de carbono que secuestran esos bosques y cuánto afecta a esa capacidad el cambio de uso del suelo.

La reducción y degradación de la vegetación nativa en los bosques del noroeste de la provincia de Córdoba durante la última década se ubica entre las más altas del mundo y es consecuencia, principalmente, del avance de la agricultura intensiva a gran escala, según un informe realizado por investigadores del Instituto Multidisciplinario de Biología Vegetal (Imbiv), dependiente de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC) y Conicet.

"Cualquier reducción en la cobertura del bosque implica que el carbono acumulado a lo largo de años se libere, emitiéndolo nuevamente a la atmósfera como dióxido de carbono", afirmó la investigadora Georgina Conti según reproduce UNCiencia.

El cambio climático, definido como una alteración en los patrones globales del clima, es causado principalmente por el aumento en la concentración atmosférica de dióxido de carbono (CO2) y, en menor medida, de otros gases de efecto invernadero, como el metano y el óxido nitroso.

Hoy existe un consenso general en la comunidad científica acerca de que el cambio climático global "es un hecho y es antropogénico, es decir, producido fundamentalmente como consecuencia de la actividad humana", enfatizó la investigadora, quien agregó que esto implica una pérdida en la capacidad de esos bosques de secuestrar carbono y, así, mitigar el efecto del cambio climático global.

Desde el Imbiv cuantificaron la cantidad de carbono que secuestran esos bosques y cuánto afecta a esa capacidad el cambio de uso del suelo, y estiman que el reemplazo de una hectárea de bosque por una de cultivo agrícola libera 51,5 toneladas de carbono a la atmósfera, el equivalente al dióxido de carbono que implica la actividad contaminante de 40 argentinos promedio en un año.

Frente a ese panorama, una de las principales acciones para mitigar este fenómeno es "tratar de reducir, o al menos no incrementar, los niveles de dióxido de carbono en la atmósfera", expresó Conti.

Es en ese aspecto donde el servicio ecosistémico de secuestro de carbono que proveen los bosques se vuelve clave: "El secuestro de carbono es un servicio que brindan los ecosistemas al medioambiente y consiste en la capacidad de esos ecosistemas de absorber y almacenar carbono en reservorios estables".

El proceso es posible gracias a la fotosíntesis de las plantas, toman dióxido de carbono y agua usando la luz como energía para formar compuestos orgánicos y liberar oxígeno, y a la acumulación de materia orgánica en el suelo, que puede retener incluso más carbono que la vegetación viva.

A modo de ejemplo, Conti realiza la siguiente comparación: "En términos absolutos, una hectárea de bosque chaqueño seco en su estado más conservado almacena, solo en la vegetación, 43.26 toneladas de carbono, que representan lo que contaminan 34 argentinos promedio en términos de emisiones de dióxido de carbono. Si consideramos el suelo orgánico bajo ese bosque, a solo 30 cm de profundidad, los valores se duplican".

"El reemplazo de una hectárea de bosque por cultivos agrícolas reduce los valores de carbono en la vegetación prácticamente a cero y, si incluimos el suelo, la reducción es del 60 por ciento bajo una hectárea de cultivo: es decir, se pierden 51.5 toneladas de carbono por hectárea y se libera el equivalente al dióxido de carbono que emiten 40 argentinos promedio en un año", agregó la investigadora.

El estudio cobra relevancia debido a que ha sido demostrado que estos bosques, en conjunto con otros sistemas semiáridos del hemisferio sur, juegan un rol central en la regulación de las variaciones de dióxido de carbono atmosférico a nivel global.
Fuente: Télam

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