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viernes 08 de julio de 2016

La cuna de la Independencia protagonizó una cata de yerba mate

La cata se realizó en el patio de la casa de Tucumán, donde la sommelier Valeria Trapaga compartió junto a autoridades y público en general datos sobre el origen y los beneficios de la yerba mate.

La Casa de Tucumán celebró los 200 años de la Independencia de la Patria con una cata de yerba mate dictada por la primera sommelier especializada en el tema del mundo, la que describió el rol de la bebida tradicional en la independencia y propuso novedosos maridajes con alimentos de la época.

La cata se realizó en el patio de la casa histórica, donde la sommelier Valeria Trapaga compartió junto a autoridades y público en general datos sobre el origen y los beneficios de la yerba mate y además le dedicó un apartado especial a la historia de la infusión durante la independencia argentina.

"La yerba está entre nosotros gracias a los guaraníes que eran agricultores y tenían una relación mística con esta planta que utilizaban como medicina porque sabían de las propiedades benéficas que tiene", señaló la sommelier.

Los guaraníes cuentan que Tupá, uno de sus dioses predilectos, obsequió la planta a los avá (una parcialidad del pueblo guaraní) y les hizo saber que es necesario chamuscar las hojas apenas cosechadas exponiéndolas un instante a las llamas directas del fuego, sin quemarlas ni un poco.

"Los guaraníes llamaron a este procedimiento 'sapecá', cuya traducción podría asemejarse a 'abrir los ojos', como si el contacto con el fuego despertara en la hojas su verdadero potencial, ya que esa operación hace estallar las células de las hojas, libera la savia y fija la clorofila; de no hacerse así, la yerba perdería su sabor y sus propiedades, que se degradan con la oxidación", afirmó a Télam la especialista.

"Los guaraníes vivían bajo la ley de reciprocidad, donde no era mas rico el que más tiene, sino el que tenía mayor capacidad de compartir", agregó.

Los jesuitas que llegaron a la Mesopotamia y entraron en contacto con el pueblo guaraní le pusieron orden al proceso integral de secado y a mediados del Siglo XVII obtuvieron permiso real para venderla en la Colonia y, antes de que el siglo termine, "se convirtieron en los principales productores de la mejor yerba mate del mercado", aseguró Trapaga.

"El hábito de tomar mate fue adoptado por todos los habitantes de estas tierras, incluso por las familias más aristocráticas de la época del Virreinato, que tenían por costumbre mandar a labrar sus ornamentales mates de plata a Potosí y ofrecerlos luego en reuniones, tertulias y agasajos como símbolo de unión", añadió.

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De la misma manera, Trapaga señaló la importancia de celebrar los 200 años de Ia independencia unidos a la bebida que, sin dudas, colaboró en la construcción nacional: "El mate, como vehículo, acompañó y favoreció el proceso de acercamiento entre los representantes de las diferentes comarcas que con el tiempo se han constituido como provincias".

Durante la cata en la histórica Casa de Tucumán los asistentes pudieron distinguir las características sensoriales (sabor, textura, olor, color, temperatura) de esta tradicional infusión y conocer el proceso de elaboración de una yerba mate de calidad.

Asimismo, se destacó el papel fundamental que juegan sus distintos componentes como el palo, hoja fina, hoja gruesa y polvo.

"Cada uno de los componentes en su justa medida hace un aporte virtuoso a la infusión. El polvo aporta espumosidad, aroma, y riqueza de sabor. El palo proporciona la estructura y la hoja, el cuerpo y el carácter", aclaró la sommelier.

Como cierre de la experiencia, Trapaga dedicó el final del encuentro a los maridajes históricos, momento en el cual se pusieron en juego combinaciones de yerbas de distintas variedades y sabores con las texturas y características de los más exquisitos alimentos de la época de la Independencia.
Los maridajes propuestos fueron pastelitos criollos de membrillo con yerba liviana; mazamorra con miel de caña e hilos de limón almibarados con yerba tradicional; y libritos con escamas de queso sardo y yerba sin palo.
Fuente: Télam

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