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lunes 05 de septiembre de 2016

La base espacial china en Neuquén no podrá usarse con fines militares

Luego de la polémica y los rumores respecto de la utilización de la base china, ambos gobiernos firmaron en el marco de la cumbre del G20 el Protocolo Adicional al Acuerdo de Cooperación.

La canciller Susana Malcorra y su par de China, Wang Yi, firmaron un compromiso para que la estación espacial de la potencia asiática ubicada en Neuquén no sea usada con fines militares, sino sólo pacíficos.

Luego de la polémica y los rumores respecto de la utilización de la base china, ambos gobiernos firmaron en el marco de la cumbre del G20 el Protocolo Adicional al Acuerdo de Cooperación que "reafirma y establece taxativamente su uso exclusivamente pacífico".

Se trata de un anexo al acuerdo de la base espacial china en Neuquén, firmado por el Gobierno de Cristina Kirchner en abril de 2014, que ahora indica expresamente en su articulado que ese espacio de 200 hectáreas no será usado para fines militares.

"La firma del Protocolo refuerza el compromiso de ambos países en avanzar en la cooperación científico-tecnológica en general y espacial en particular, sobre la base del uso pacífico de dicha estación de observación", indicó la Cancillería en un comunicado.

De esta forma, los gobiernos de Mauricio Macri y Xi Jinping ratificaron la iniciativa que se había impulsado durante la gestión de Cristina Kirchner y que había cosechado fuertes cuestionamientos de la oposición de ese entonces, que denunció que en realidad la estación espacial china para observación lunar podría terminar funcionando como una base militar de ese país en la Patagonia.

El proyecto "reafirma y establece taxativamente el uso exclusivamente pacífico de la Estación Espacial de Observación del Espacio de Neuquén", en el marco del "Programa Chino de Exploración de la una", suscrito el 23 de abril de 2014, informó la Cancillería.

El acuerdo para la construcción de estación espacial china, ubicada en Bajada del Agrio, a 50 kilómetros de la frontera con Chile y a unos 300 kilómetros del noroeste de Neuquén, había desatado fuertes críticas de la oposición a la gestión de Cristina Kirchner cuando se dio a conocer en 2014.

Al respecto, se hizo hincapié en las cláusulas secretas del proyecto que, aparentemente, permite al gigante asiático ocupar 200 hectáreas en esa provincia por 50 años y sin pagar impuestos.

A su vez, se concedió que serán las leyes chinas las que regirán el trabajo de los ciudadanos de ese país en la estación y que la Argentina se verá impedida de interrumpir las actividades en ese lugar.

Frente a estos cuestionamientos reflejados en notas periodísticas, el entonces ministro de Planificación, Julio De Vido, había salido al cruce e indicado que "el organismo chino a cargo del proyecto se había comprometido por nota oficial a la CONAE" que los objetivos de la estación eran "completamente civiles y que la misma no será operada por personal militar".
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